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La Patagonia comenzó a posicionarse entre las regiones argentinas con mayor potencial para recibir inversiones en centros de datos de gran escala, una actividad vinculada con el procesamiento de información, servicios digitales e inteligencia artificial que requiere importantes cantidades de electricidad. Las condiciones climáticas de Chubut y Neuquén, la disponibilidad de superficies y la cercanía con recursos energéticos despertaron el interés de empresas tecnológicas e inversores que analizan desarrollar nuevas instalaciones en el país.
El debate adquirió mayor relevancia durante 2026 a partir de propuestas empresariales que contemplan centros de procesamiento con consumos eléctricos de cientos de megavatios. Estas instalaciones concentran grandes cantidades de servidores que funcionan de manera permanente y requieren sistemas de refrigeración, conectividad de alta capacidad y suministro energético confiable, lo que convierte a la infraestructura eléctrica en uno de los principales factores para determinar su localización.
Entre los proyectos mencionados aparecen iniciativas en Neuquén vinculadas con instalaciones de hasta 500 megavatios, además de propuestas de menor escala y desarrollos que buscan aprovechar recursos eólicos y solares en Chubut. Sin embargo, buena parte de las iniciativas permanece en etapas preliminares, por lo que las capacidades anunciadas representan objetivos empresariales sujetos a financiamiento, contratos comerciales, autorizaciones e inversiones en infraestructura.
Uno de los principales atractivos de Chubut es su potencial eólico, asociado con la disponibilidad de extensas superficies y condiciones favorables para la generación de electricidad renovable. Estas características podrían permitir que nuevos centros de datos contraten energía producida localmente, especialmente si se desarrollan proyectos capaces de garantizar abastecimiento durante las horas en las que la generación del viento resulta insuficiente.
Entre las iniciativas difundidas se encuentra un complejo tecnológico de aproximadamente US$ 3.000 millones proyectado en territorio chubutense, cuya construcción no se espera antes de 2028 y que todavía deberá resolver aspectos comerciales, energéticos y ambientales. La magnitud de las propuestas demuestra el interés por desarrollar infraestructura digital fuera de los principales centros urbanos argentinos, aunque sus necesidades eléctricas podrían exigir ampliaciones significativas de generación y transporte.
La refrigeración representa otro aspecto importante de estas instalaciones, porque los servidores producen calor durante su funcionamiento y necesitan mantener temperaturas adecuadas para operar de manera segura. El clima patagónico puede favorecer ciertos sistemas de enfriamiento y reducir parte del consumo energético, pero la utilización de agua, las tecnologías de refrigeración y los posibles impactos ambientales deberán analizarse según las características de cada proyecto.
En Neuquén, uno de los factores que genera interés es la disponibilidad de gas natural procedente de Vaca Muerta, que podría utilizarse para desarrollar generación eléctrica destinada a grandes consumidores tecnológicos. La combinación de producción gasífera, inversiones en infraestructura y posibles contratos de abastecimiento abre oportunidades comerciales para empresas energéticas que buscan diversificar sus mercados más allá de la demanda residencial e industrial tradicional.
Las propuestas de centros de datos también podrían impulsar inversiones en líneas de alta tensión, subestaciones transformadoras, infraestructura de fibra óptica y sistemas de respaldo eléctrico. Sin embargo, una instalación de 500 megavatios representa una demanda de gran magnitud, por lo que su incorporación requeriría estudios específicos sobre disponibilidad de potencia, conexión a las redes y posibles efectos sobre otros usuarios del sistema.
El crecimiento de este sector también plantea interrogantes sobre la cantidad de empleos permanentes que podrían generar las instalaciones, debido a que buena parte de sus operaciones se encuentra automatizada. Durante la construcción podrían demandarse trabajadores especializados, contratistas y proveedores industriales, mientras que la etapa operativa requeriría profesionales vinculados con electricidad, refrigeración, conectividad, mantenimiento y administración de infraestructura tecnológica.
El interés por instalar centros de datos en Neuquén y Chubut representa una posibilidad de diversificar las economías regionales mediante actividades que combinan energía, tecnología e infraestructura industrial. No obstante, los proyectos todavía deberán resolver aspectos relacionados con su financiamiento, el abastecimiento eléctrico, el consumo de agua, la conectividad y las autorizaciones ambientales correspondientes. Para la Patagonia, el principal desafío será determinar si estas iniciativas pueden generar beneficios económicos sostenibles y ampliar la demanda de recursos energéticos regionales sin comprometer la capacidad de abastecimiento ni las necesidades de las comunidades donde eventualmente se desarrollen.