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Una inversión estimada en 30 millones de dólares para modernizar la base del cerro Catedral, en San Carlos de Bariloche, permanece condicionada por una discusión urbanística que se extiende desde hace ocho años. La falta de definiciones municipales pone en riesgo la posibilidad de que la nueva Telecabina Amancay esté operativa durante el invierno de 2027.
El proyecto pertenece a Catedral Alta Patagonia (CAPSA), concesionaria del centro de esquí, y contempla la construcción de un complejo de 11.530 metros cuadrados, además de la instalación de un nuevo sistema de transporte de pasajeros.
La empresa sostiene que necesita obtener las autorizaciones durante octubre para cumplir con el cronograma previsto. Sin embargo, el expediente todavía se encuentra en evaluación dentro del Ejecutivo municipal y no ingresó formalmente al Concejo Deliberante.
La controversia excede la renovación de un medio de elevación: incluye la definición de cuánto se podrá construir en la montaña, qué usos estarán permitidos y bajo qué condiciones se desarrollarán nuevas instalaciones comerciales y turísticas.
Uno de los componentes centrales de la inversión es el reemplazo de la actual Telecabina Amancay.
El nuevo sistema contará con 68 cabinas con capacidad para diez pasajeros cada una, lo que permitiría transportar aproximadamente 3.000 personas por hora.
Actualmente, el medio de elevación tiene una capacidad estimada de 1.500 pasajeros por hora.
De concretarse la renovación, la cantidad de personas transportadas se duplicaría y el tiempo de ascenso pasaría de aproximadamente 15 a cinco minutos, según las estimaciones de CAPSA.
Esto representa una reducción cercana al 67% en el tiempo de viaje.
El equipamiento ya se encuentra en Argentina e incluye las cabinas, estaciones, torres, motores y cables necesarios para su funcionamiento.
No obstante, la instalación requiere construir nuevas estaciones tanto en la base del cerro como en la cota de 1.600 metros.
Esas intervenciones dependen de las autorizaciones urbanísticas que todavía están pendientes.
La modernización contempla un nuevo complejo de 11.530 metros cuadrados cubiertos en la base del Catedral.
Actualmente, el edificio de la estación inferior de la Telecabina Amancay dispone de unos 3.100 metros cuadrados cubiertos, además de una plaza exterior de aproximadamente 1.600 metros cuadrados.
La nueva superficie cubierta sería unas 3,7 veces mayor que la existente.
El proyecto arquitectónico prevé distintos niveles destinados a servicios turísticos, actividades comerciales y funcionamiento operativo del centro de esquí.
En el subsuelo se ubicarían depósitos e instalaciones técnicas. La planta baja concentraría boleterías, puntos de venta, locales y espacios gastronómicos.
Los pisos superiores incluirían sectores de guarda de equipos, oficinas y nuevos servicios, mientras que el nivel más alto incorporaría áreas gastronómicas y terrazas.
La estación inferior de la nueva telecabina estaría integrada al edificio, con ingreso y salida de las cabinas desde el interior del complejo.
Desde CAPSA señalaron que el desarrollo podría requerir la participación de unas 2.000 personas durante su ejecución.
La estimación fue mencionada por Helga María Salvatelli, directora de Proyecto de la concesionaria, al describir la magnitud de los trabajos necesarios.
Sin embargo, no se detalló cuántos de esos puestos corresponderían a empleos directos, indirectos o contrataciones temporarias.
Tampoco se precisó durante cuánto tiempo se sostendría esa demanda laboral.
Por lo tanto, se trata de una proyección empresarial asociada a la ejecución del proyecto y no de puestos de trabajo ya creados.
El principal obstáculo para iniciar las obras está relacionado con la definición de los parámetros urbanísticos de la base del centro de esquí.
La discusión se remonta a 2018, cuando se renovó el contrato de concesión del cerro Catedral.
Esos parámetros establecen las condiciones bajo las cuales pueden desarrollarse nuevas construcciones, incluyendo alturas, superficies, dimensiones y usos permitidos.
El 21 de mayo de 2026 se realizó una audiencia pública sobre el Plan Director de Desarrollo Urbano Ambiental.
Posteriormente, la documentación pasó a la Secretaría de Planeamiento de Bariloche, donde continúa bajo análisis técnico.
Desde el municipio indicaron que todavía deben completarse instancias administrativas, entre ellas la intervención del Consejo de Planificación Estratégica.
Una vez concluido ese proceso, la propuesta podría ser remitida al Concejo Deliberante para su tratamiento.
Hasta el momento, no existe una aprobación legislativa que habilite la construcción del nuevo complejo.
La administración municipal encabezada por Walter Cortés considera que el debate debe incluir aspectos más amplios que la autorización de nuevas construcciones.
Entre los puntos en discusión aparece la posibilidad de incorporar obligaciones vinculadas con beneficios para los residentes de Bariloche.
También se analiza una propuesta para revisar aspectos de la concesión mediante una consulta popular vinculante.
La intención del Ejecutivo es que los vecinos puedan pronunciarse sobre las condiciones de desarrollo del centro de esquí.
Esta posición introduce una nueva dimensión política en el debate, porque la autorización de la obra queda vinculada con la discusión sobre el modelo de explotación y crecimiento del Catedral.
Dentro del Concejo Deliberante existen posturas diferentes.
Algunos legisladores consideran necesario avanzar con las inversiones para mantener la competitividad turística del centro de esquí, mientras que otros cuestionan el alcance del desarrollo inmobiliario y comercial previsto.
También hay concejales que reclaman evaluar cada intervención por separado, en lugar de aprobar parámetros generales para toda la montaña.
La concesionaria advirtió que el calendario de obra se encuentra al límite.
Hugo Tossio, coordinador general y gerente de Montaña de CAPSA, explicó que la empresa necesita contar con las autorizaciones durante octubre para que la nueva telecabina pueda funcionar en el invierno de 2027.
“La fecha límite es octubre, porque si esto no se aprueba antes no se llega”, sostuvo el directivo en declaraciones a Diario Río Negro.
Según explicó, la intervención tenía originalmente un plazo estimado de dos años, pero la empresa busca concentrar los trabajos en aproximadamente nueve meses.
La falta de autorizaciones impide comenzar las construcciones asociadas a las nuevas estaciones.
Si las definiciones no llegan a tiempo, CAPSA deberá evaluar la postergación del reemplazo del medio de elevación.
El municipio, por su parte, reconoce que existen pocas posibilidades de completar durante este año todo el procedimiento necesario para aprobar los parámetros urbanísticos.
La situación del cerro Catedral expone una discusión que combina inversiones privadas, desarrollo turístico, planificación territorial y control municipal.
Para la concesionaria, la renovación de la Telecabina Amancay es necesaria para mejorar la capacidad de transporte y reducir los tiempos de espera de los visitantes.
Desde el municipio y distintos sectores políticos, en cambio, se plantea que cualquier ampliación debe contar previamente con reglas urbanísticas definidas y mecanismos de evaluación de su impacto.
La discusión también incluye el aprovechamiento comercial de la base del cerro y las condiciones que deben cumplir los proyectos dentro del área concesionada.
Por ahora, la inversión anunciada no cuenta con todas las autorizaciones necesarias para comenzar las obras.
Con octubre próximo a finalizar y el invierno de 2027 como objetivo, la falta de una definición administrativa y política abre la posibilidad de que la modernización de la telecabina deba postergarse al menos una temporada más.
Con información Diario Río Negro