El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal

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La modificación del régimen de Zona Fría volvió a generar cuestionamientos en Río Negro ante la posibilidad de que las facturas de gas registren incrementos significativos. El legislador provincial de la Coalición Cívica ARI, Fernando Frugoni, advirtió que los cambios en el cálculo de las bonificaciones podrían provocar aumentos de hasta un 60% para determinados usuarios patagónicos.
El dirigente responsabilizó políticamente a los diputados nacionales Aníbal Tortoriello, Lorena Villaverde y Sergio Capozzi, y al senador Enzo Fullone, por haber acompañado con sus votos la reforma impulsada por el Gobierno nacional.
El planteo se centra en un aspecto del nuevo esquema: aunque se mantiene formalmente el descuento del 50% para los beneficiarios, se modifica la base sobre la que se calcula esa bonificación.
Según Frugoni, el cambio implica una reducción del beneficio económico efectivo y podría traducirse en facturas considerablemente más elevadas para los hogares de Río Negro y otras provincias patagónicas.
El legislador explicó que la modificación afecta la manera en que se aplica la bonificación sobre el servicio de gas natural.
De acuerdo con su interpretación, anteriormente el descuento se calculaba sobre el cuadro tarifario pleno, que incluía el precio del gas y los componentes vinculados con el transporte y la distribución.
Con el nuevo esquema, sostuvo, la reducción se aplicaría únicamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).
Esto dejaría fuera de la bonificación otros conceptos que integran la factura, como los cargos fijos y los costos de transporte y distribución.
En consecuencia, aunque el porcentaje de descuento permanezca en el 50%, el monto efectivamente bonificado sería menor.
“Conservar el porcentaje no significa conservar el mismo beneficio económico”, señaló Frugoni.
La diferencia es importante porque el valor final que paga un usuario no está compuesto exclusivamente por el precio del gas, sino también por otros cargos asociados con la prestación del servicio.
Frugoni citó estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), según las cuales la modificación podría provocar incrementos del orden del 60% en las facturas de determinados usuarios patagónicos.
Sin embargo, aclaró que se trata de una proyección y no de un aumento uniforme que necesariamente se aplicará a todos los hogares.
El impacto concreto dependerá de la composición de cada factura, el nivel de consumo y las condiciones tarifarias de cada usuario.
“Estamos hablando de una estimación técnica, cuyo impacto concreto dependerá de la composición de cada factura y de las condiciones de consumo”, explicó.
Por lo tanto, el 60% mencionado no debe interpretarse como una suba general ya confirmada, sino como una estimación sobre las posibles consecuencias de modificar la base de cálculo del beneficio.
Para determinar los aumentos efectivos será necesario comparar los cuadros tarifarios y los importes facturados bajo ambos esquemas.
El legislador provincial dirigió sus críticas a los representantes nacionales de Río Negro que, según afirmó, acompañaron la reforma.
“Los cuatro legisladores nacionales de Río Negro, libertarios o aliados del oficialismo nacional, votaron a favor de una modificación que perjudica directamente el bolsillo de los rionegrinos”, expresó.
También reclamó que expliquen públicamente las consecuencias económicas de la decisión.
Frugoni recordó que se había asegurado que los beneficios diferenciales de la Patagonia no serían modificados y consideró que la nueva metodología contradice el sentido de ese compromiso.
Su cuestionamiento apunta a que la permanencia formal del régimen no necesariamente garantiza que los usuarios mantengan el mismo nivel de descuento en términos monetarios.
Las declaraciones difundidas no incluyen una respuesta de los legisladores nacionales mencionados sobre los cuestionamientos.
El régimen de Zona Fría reconoce las mayores necesidades de calefacción de los hogares ubicados en regiones con temperaturas particularmente bajas.
En provincias como Río Negro y Neuquén, el consumo de gas durante los meses de invierno representa una parte importante del presupuesto familiar.
Por ese motivo, una modificación en el alcance de las bonificaciones puede tener consecuencias relevantes, especialmente para los hogares que dependen del gas natural para calefaccionar sus viviendas.
Frugoni sostuvo que el beneficio diferencial responde a las condiciones climáticas de la región y no debería ser considerado una ventaja excepcional.
“El gas en la Patagonia no es un lujo ni un consumo prescindible. Es una necesidad básica, determinada por nuestras condiciones climáticas”, afirmó.
La discusión también alcanza a Neuquén, donde los usuarios comprendidos en el régimen deberán observar cómo se aplica la nueva metodología y qué efectos tiene sobre los importes finales.
El legislador de la Coalición Cívica ARI insistió en que el debate no debe limitarse a determinar si continúa vigente el porcentaje nominal de bonificación.
A su entender, lo fundamental es establecer cuánto dinero dejarán de descontarse los usuarios y cuál será el incremento real de sus facturas.
“Si Tortoriello y los demás legisladores que acompañaron esta reforma consideran que no se perjudicó a los rionegrinos, que expliquen públicamente cómo se conserva el mismo beneficio cuando el descuento deja de aplicarse sobre una parte importante de la factura”, reclamó.
La controversia se produce en medio de la política nacional de reducción de subsidios energéticos y revisión de los mecanismos de asistencia tarifaria.
Por ahora, el aumento del 60% constituye una estimación citada por Frugoni y no un incremento general confirmado para todos los usuarios.
La discusión de fondo será determinar si el nuevo sistema mantiene efectivamente la protección económica que el régimen de Zona Fría buscaba garantizar a los hogares patagónicos.