El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal

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Los vinos sin alcohol y de baja graduación comienzan a ganar presencia en Argentina, impulsados por consumidores que buscan reducir la ingesta de bebidas alcohólicas sin abandonar las experiencias gastronómicas tradicionales. Aunque todavía se trata de un segmento pequeño dentro del mercado nacional, distintas bodegas comenzaron a desarrollar nuevas etiquetas y otras preparan lanzamientos para los próximos meses.
Un relevamiento sobre los hábitos de consumo estimó que entre 4 y 4,4 millones de hogares argentinos estarían interesados en probar alternativas con menor contenido alcohólico o directamente sin alcohol. Este potencial mercado despertó la atención de empresas vitivinícolas que observan el crecimiento internacional de la categoría, especialmente en países europeos donde estas bebidas cuentan con mayor desarrollo comercial.
La tendencia también responde a cambios en los momentos de consumo, ya que algunas personas buscan acompañar comidas, reuniones laborales o actividades cotidianas con bebidas que mantengan características similares a las del vino tradicional. Entre los interesados aparecen consumidores jóvenes y adultos que alternan productos con y sin alcohol según sus preferencias y las circunstancias.
La bodega Nieto Senetiner fue una de las empresas que ingresó al segmento mediante el lanzamiento de un espumante Brut 0%, cuya recepción impulsó la ampliación de su catálogo. Actualmente, la compañía ofrece alternativas elaboradas a partir de Chardonnay, Malbec Rosé y Malbec-Pinot Noir, incorporando opciones blancas, rosadas y tintas ligeras destinadas a diferentes preferencias.
Desde Mil Demonios también identificaron un interés creciente entre consumidores de entre 20 y 30 años, además de personas que buscan moderar su ingesta de alcohol durante reuniones o comidas. La empresa considera que todavía resulta prematuro establecer un perfil dominante de compradores, debido a que la categoría está comenzando a desarrollar sus propios hábitos de consumo.
Otra compañía que prepara su incorporación es Domaine Bousquet, que tiene previsto presentar hacia finales de 2026 una alternativa sin alcohol denominada Doble Cero, ampliando la variedad disponible en el mercado argentino. Estos lanzamientos forman parte de una estrategia comercial que busca ofrecer nuevas experiencias y captar consumidores interesados en productos diferentes a los vinos convencionales.
La producción de vinos desalcoholizados comienza generalmente con un proceso de elaboración convencional, que incluye la fermentación necesaria para obtener las características propias de esta bebida. Posteriormente, el producto atraviesa un procedimiento tecnológico destinado a retirar el alcohol, procurando conservar aromas, sabores y otras propiedades que forman parte de su identidad.
Entre las técnicas utilizadas se encuentra la desalcoholización mediante sistemas que trabajan a baja temperatura y bajo vacío, lo que permite reducir el contenido alcohólico sin someter al producto a temperaturas elevadas. Sin embargo, la eliminación del alcohol modifica el equilibrio de la bebida y puede afectar su estructura, particularmente en vinos tintos, donde los taninos y otros compuestos influyen considerablemente en la experiencia de consumo.
Estas dificultades técnicas también representan un desafío económico para las bodegas, debido a que el proceso incorpora etapas y equipamiento adicionales respecto de la producción tradicional. Los vinos blancos y rosados pueden conservar características sensoriales más próximas a sus versiones convencionales, mientras que los tintos requieren mayores ajustes para compensar la ausencia de alcohol.
El crecimiento de la categoría también generó diferencias dentro de la industria vitivinícola, especialmente entre quienes consideran que las versiones desalcoholizadas amplían las oportunidades comerciales y quienes cuestionan sus características finales. José Zuccardi, referente del sector, manifestó una posición favorable hacia los vinos de baja graduación, aunque expresó reservas respecto de aquellos a los que se les retira completamente el alcohol.
El empresario señaló que es posible elaborar vinos de buena calidad con graduaciones de entre 7 y 10 grados mediante técnicas específicas, como modificaciones en la cosecha o la fermentación. Sin embargo, considera que retirar todo el alcohol después del proceso de elaboración transforma significativamente las propiedades del producto y lo acerca a una categoría diferente de bebida.
Las empresas que ya comercializan alternativas sin alcohol sostienen una visión distinta y consideran que estos productos pueden convivir con los vinos tradicionales, ampliando las ocasiones de consumo. Las estimaciones disponibles indican que el 56% de los potenciales compradores incorporaría estas opciones sin abandonar sus bebidas habituales, mientras que otros podrían reemplazar parcialmente el consumo de vino, cerveza o gaseosas.