El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal

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La economía alternó avances y retrocesos durante el año, dibujando una dinámica en forma de serrucho, pero el Gobierno sostiene que esa secuencia que intercala números en rojo y en verde no describe de manera fehaciente lo que ocurre fuera de las planillas del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec). En tanto, los economistas admiten que los datos deben leerse con cautela, pero cuestionan el uso de un indicador particular que promueve la administración libertaria.
Frente a la caída de 2,9% que marcó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec en julio -última medición disponible- y a un segundo trimestre con caída del 0,6% del PBI, las más altas esferas del oficialismo pusieron en discusión la forma de leer la actividad económica: afirman que el dato mensual desestacionalizado quedó desactualizado ante el “cambio estructural” que atribuyen al modelo libertario y eligen otro índice oficial para defender que la actividad todavía crece, aunque a un menor ritmo.
El presidente Javier Milei respondió a las señales de enfriamiento con una impugnación directa a la estadística mensual. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por el retroceso de julio en diálogo con LN+.
Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal (Milei)
Luego el Presidente objetó que los indicadores desestacionalizados se construyen a partir del comportamiento histórico de la economía y que esa referencia pierde capacidad de explicación frente a transformaciones profundas: “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”.
El Presidente planteó que la Casa Rosada sigue con mayor atención la tendencia-ciclo, una serie que depura movimientos excepcionales para mostrar la dirección general de la actividad. “Por eso nosotros nos enfocamos en el indicador tendencia a ciclo porque la economía está teniendo muchos cambios estructurales. Por eso están arrojando cualquier cosa. Nosotros vamos a lograr cuatro años seguidos de crecimiento. Estamos en niveles máximos de consumo, exportaciones y PBI”, dijo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reforzó esa mirada y describió al Estimador Mensual de Actividad Económica desestacionalizado como una medición con oscilaciones que no representan la dinámica de fondo. “Si se mira el EMAE desestacionalizado, claramente está dando un nivel de volatilidad que no refleja la realidad. Están habiendo cambios estructurales en la economía y muestra un mes que sube y otro que baja”, afirmó en el canal de streaming Carajo.
Si se mira el EMAE desestacionalizado, claramente está dando un nivel de volatilidad que no refleja la realidad. Están habiendo cambios estructurales en la economía y muestra un mes que sube y otro que baja (Caputo)
Más allá de los reparos del elenco gobernante a las interpretaciones de las estadísticas oficiales, el Gobierno descarta la posibilidad de introducir cambios en la forma en que se mide la evolución de la actividad económica.
Entre los economistas consultados por Infobae, hay consenso en que las series desestacionalizadas de la Argentina requieren una lectura cautelosa, aunque no todos comparten que el cambio de modelo invalide su utilidad.
Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go, dijo que la economía local atravesó reiterados shocks que alteraron los patrones históricos sobre los que se calculan esos indicadores. Mencionó las sequías, las crisis cambiarias y otros episodios que modificaron la estructura productiva y dificultan la identificación de una estacionalidad estable.
“El desestacionalizado hay que tomarlo siempre con muchas pinzas”, afirmó Menescaldi. A su criterio, la caída de 2,9% informada para julio llamó la atención porque una variación de esa magnitud suele asociarse con eventos disruptivos, como una devaluación, una guerra o una inundación. También advirtió que las revisiones de las series pueden modificar la lectura sobre el corto plazo.
La economía local atravesó reiterados shocks que alteraron los patrones históricos sobre los que se calculan los indicadores de actividad (Menescaldi)
El economista cuestionó, de todos modos, que la tendencia-ciclo sea una alternativa superadora. Consideró que arrastra las mismas limitaciones de las series desestacionalizadas y que, además, “no captura los puntos de giro de la economía”. Para seguir la actividad, propuso observar los datos acumulados de tres o seis meses.
Matías Surt, director y economista jefe de Invecq, sostuvo que la discusión excede la volatilidad del EMAE desestacionalizado. A su criterio, el problema de fondo es que las cuentas nacionales se calculan con una base de 2004, una referencia que considera desactualizada frente a los cambios de la estructura productiva. “Si estamos convencidos de que el Indec quedó viejo, hay que actualizarlo y modernizarlo”, planteó. Señaló que otros países emplean bases más recientes, como Chile, con 2018; Uruguay, con 2016; y Estados Unidos, con 2017.
El economista admitió que actividades hoy más dinámicas y menos representativas dos décadas atrás podrían tener una ponderación insuficiente en las estadísticas oficiales. Pero remarcó que esa posibilidad no invalida al EMAE desestacionalizado ni justifica concentrarse en la tendencia-ciclo. También extendió la crítica al Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuyos ponderadores se apoyan en una Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004. “Todos los países tienden a modernizar y a actualizar, y Argentina no lo está haciendo”, afirmó.
Sobre la serie que prioriza el Gobierno, Surt advirtió que la tendencia-ciclo se recalcula con los nuevos datos y puede corregir hacia atrás su diagnóstico. Por eso, según explicó, tiende a detectar tarde los cambios de fase de la economía. Recordó que, durante la contracción que ubicó entre la segunda mitad de 2022 y mediados de 2024, esa serie llegó a señalar expansiones que luego fueron revisadas. Para seguir la actividad, recomendó mirar el EMAE desestacionalizado, aun con su volatilidad, y complementarlo con promedios móviles de algunos meses.

Martín Polo coincidió en que el EMAE ofrece información parcial y que su lectura exige combinar la comparación interanual de la serie con estacionalidad con la evolución mensual de la medición desestacionalizada. Según explicó, esta última permite observar qué ocurre en el margen, aunque no anticipa necesariamente la trayectoria posterior de la economía.
Polo sostuvo que las fluctuaciones mensuales no deberían evaluarse de manera aislada y recordó que no hubo una discusión equivalente cuando el EMAE registró una fuerte suba en marzo. “Las series estadísticas tienen su ruido”, resumió. Por eso, utiliza un promedio móvil de tres meses, una herramienta que, según dijo, permite atenuar las correcciones posteriores y los movimientos puntuales de cada medición.
Con esa metodología, el economista consideró que la actividad no muestra un derrumbe, pero permanece estancada desde febrero del año pasado. También descartó que la tendencia-ciclo aporte una señal anticipada: explicó que se trata de un cálculo rezagado, que se modifica cuando se incorpora cada nuevo dato. Una variación positiva en julio, señaló, puede corregirse y volverse negativa tras la publicación de las cifras de agosto.
Para Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, el cambio estructural y la antigüedad de la base de cálculo del PBI, fijada en 2004, podrían dejar aspectos de la economía actual con una representación imperfecta. Aun así, estimó que no hay motivos para suponer una diferencia tan amplia entre la situación efectiva y la que refleja el EMAE.
Tiscornia resaltó que tanto las series desestacionalizadas como la tendencia-ciclo son procedimientos matemáticos aplicados a los datos originales para descontar volatilidad, incluida la que responde a cuestiones estacionales. Por eso, afirmó que “no me parece que el seguir la tendencia-ciclo sea algo muy útil”.
No me parece que el seguir la tendencia-ciclo sea algo muy útil (Tiscornia)
La objeción más directa a la explicación oficial llegó de Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, Centro de Análisis Económico. “No le veo ninguna razón econométrica a que cambios estructurales, como dice el Gobierno, cambien la serie desestacionalizada”, sostuvo. Según su mirada, ese cálculo resta los efectos recurrentes que suelen presentarse en determinados meses, más allá de las modificaciones que atraviese la economía.
Carrera admitió que algunos factores puntuales sí pueden alterar la comparación mensual, como una menor cantidad de días hábiles por cambios en los feriados, el Mundial o paros. También remarcó que tanto la tendencia-ciclo como las series desestacionalizadas se revisan de forma continua, incluso porque el Indec recibe nueva información y recalcula las mediciones originales.
El economista de Equilibra sostuvo que el 85% del PBI, compuesto por sectores no primarios, no crece y ya comenzó a caer en la tendencia. A la vez, anticipó que la serie tendencia-ciclo “probablemente” muestre una baja desde agosto, ante comparaciones más exigentes para el agro y datos débiles en comercio y construcción.