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Neuquén AR

Comenzó la siembra de soja en Argentina: proyectan 17 millones de hectáreas pese al aumento de los costos

La campaña agrícola 2026/27 comenzó con unas 400.000 hectáreas sembradas, mejores perspectivas productivas y precios superiores al promedio histórico, aunque el combustible, los fletes y los salarios presionan los márgenes.

La campaña de soja 2026/27 comenzó oficialmente en Argentina con la implantación de aproximadamente 400.000 hectáreas durante las primeras semanas de trabajo, en un escenario caracterizado por condiciones climáticas variables y cambios en los precios internacionales. Las proyecciones agrícolas anticipan que el cultivo ocupará 17 millones de hectáreas a nivel nacional, con expectativas de crecimiento productivo respecto de la temporada anterior.

Según el último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las tareas de siembra alcanzaron el 2,3% de la superficie prevista, lo que representa un adelanto de 1,3 puntos porcentuales frente al mismo momento del ciclo anterior. El avance se concentra principalmente en la región central del país, donde los productores comenzaron a incorporar los primeros lotes de soja de primera.

Las perspectivas de producción también muestran señales favorables, con una estimación de 53,6 millones de toneladas para la nueva campaña, equivalente a un crecimiento del 7% respecto del ciclo previo. Sin embargo, el resultado final dependerá de las condiciones climáticas durante los próximos meses, de la evolución de los rindes y de los costos que deberán afrontar los establecimientos agrícolas.

La siembra avanza con diferencias entre las regiones productivas

Las condiciones de humedad son adecuadas en buena parte del área agrícola argentina, aunque las bajas temperaturas del suelo y los excesos de agua están condicionando el ritmo de los trabajos. En el sur de Córdoba y el centro y norte de Buenos Aires, el frío retrasa la implantación, mientras que en el centro-este de Entre Ríos las precipitaciones acumuladas dificultan el ingreso de las máquinas a los campos.

Las zonas con mayor avance se encuentran en el Núcleo Sur y en el norte de La Pampa y oeste de Buenos Aires, donde ya comenzaron a observarse los primeros cultivos en emergencia. En la región núcleo, la Bolsa de Comercio de Rosario registró unas 350.000 hectáreas sembradas de soja de primera, equivalentes al 12% de la superficie prevista para ese sector productivo.

El sudeste de Córdoba encabeza los trabajos regionales con un avance del 15%, seguido por el centro-sur y sur de Santa Fe, donde las tareas alcanzaron el 12% del área proyectada. En el norte bonaerense, la implantación llegó al 8%, aunque los productores todavía enfrentan limitaciones relacionadas con las temperaturas del suelo y las condiciones necesarias para una correcta germinación.

Los precios de la soja bajaron, pero siguen por encima de sus promedios

El inicio de la campaña coincide con un escenario cambiante en el mercado internacional, donde las cotizaciones de la soja registraron una corrección bajista durante las últimas semanas. En Chicago, el contrato de noviembre se ubicó alrededor de los 450 dólares por tonelada, después de haber alcanzado valores cercanos a los 500 dólares durante agosto.

Uno de los factores que explica este comportamiento es el avance de la cosecha estadounidense, que ya cubría el 79% de la superficie apta y comenzó a incrementar la disponibilidad de granos en el circuito comercial. A esta situación se suman el desempeño exportador argentino y las condiciones de competitividad de Brasil, variables que también influyen sobre las expectativas de oferta internacional.

En el mercado argentino, el precio de la soja para entrega en mayo de 2027 se ubicó alrededor de los 350,3 dólares por tonelada, pese a las bajas registradas recientemente. Ese valor continúa por encima del promedio de los últimos diez años y representa una de las mejores referencias para una nueva campaña, aunque los productores deberán considerar la evolución de los gastos antes de estimar su rentabilidad.

El gasoil y los fletes encarecen la producción agrícola

Uno de los principales desafíos económicos de la campaña está relacionado con el aumento de los costos operativos, especialmente el combustible, el transporte y la mano de obra rural. Un relevamiento de Coninagro reveló que, durante septiembre, la capacidad de compra de la soja se deterioró frente a esos tres componentes, debido a que sus precios aumentaron más rápidamente que el valor del grano.

El gasoil presentó una suba interanual del 58% y quedó un 32% por encima del promedio de los últimos cinco años, convirtiéndose en uno de los rubros de mayor presión económica. Como resultado, los productores necesitaron 4,4 kilogramos de soja para adquirir un litro de combustible, un 33% más que un año atrás y un 23% por encima de la relación histórica.

El transporte también registró incrementos importantes, con una suba interanual del 15% para un flete de 300 kilómetros, cuyo costo equivale actualmente a unos 106 kilogramos de soja. En paralelo, la mano de obra rural se encareció un 29% durante los últimos doce meses, por lo que cubrir ese gasto requiere aproximadamente 2,2 toneladas del cultivo, un 9% más que en septiembre de 2025.

Los insumos agrícolas también muestran aumentos de precios

Los herbicidas y fertilizantes constituyen otro componente importante de los costos de producción, aunque su evolución presenta diferencias respecto del combustible y el transporte. El glifosato alcanzó un valor de 4,7 dólares por litro, con un aumento interanual del 19%, pero todavía se mantiene un 32% por debajo del promedio registrado durante los últimos cinco años.

Para comprar un litro de ese herbicida, los productores necesitan actualmente 12,7 kilogramos de soja, una relación que prácticamente no registró cambios respecto del año anterior. Esto significa que, pese al incremento del precio del insumo, la evolución de la cotización del grano permitió sostener su capacidad de compra frente a ese producto específico.

La evolución de los insumos será un factor importante para definir las decisiones de manejo de los cultivos, especialmente en establecimientos que necesitan realizar aplicaciones y tareas de mantenimiento durante los próximos meses. Los productores deberán evaluar los costos de cada intervención y las expectativas de rendimiento para mantener márgenes económicos adecuados durante el desarrollo de la campaña.

Qué impacto puede tener la nueva campaña en la economía argentina

La soja continúa siendo uno de los principales productos agrícolas de exportación de Argentina y una fuente relevante de actividad para la industria aceitera, el transporte y los servicios vinculados con el campo. Una campaña con mayor producción podría incrementar la disponibilidad de granos para industrialización y comercialización, aunque el resultado económico dependerá de los precios internacionales y de los costos logísticos.

Para la Patagonia, donde la soja no constituye uno de los cultivos predominantes, la evolución de la campaña nacional mantiene una relación indirecta con la actividad económica y el transporte de mercaderías. El incremento de los costos del combustible y los fletes también representa una preocupación para otras economías regionales, incluida la fruticultura del Alto Valle, aunque sus estructuras productivas y comerciales presentan características diferentes.

Con un avance inicial del 2,3% de la superficie prevista y una proyección de 53,6 millones de toneladas, Argentina comenzó una campaña sojera que combina expectativas productivas favorables con desafíos económicos importantes. Las próximas semanas serán determinantes para conocer el ritmo de implantación, mientras los productores siguen de cerca las condiciones climáticas, la evolución del mercado internacional y los costos necesarios para sostener la actividad.

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