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El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, anticipó que la petrolera no trasladará automáticamente a los surtidores una eventual caída del precio internacional del petróleo, porque buscará recuperar parte de los ingresos que resignó al moderar los aumentos durante el actual escenario de cotizaciones elevadas.
El ejecutivo explicó que el valor del crudo se encuentra por encima de los niveles habituales debido al conflicto en Medio Oriente, pero que YPF decidió no aplicar incrementos equivalentes en los combustibles para evitar un impacto negativo sobre la demanda.
En una entrevista concedida a Clarín, Marín defendió además un esquema de precios determinado por el mercado y rechazó la intervención estatal en su regulación.
“Los precios no pueden ser regulados por un gobierno”, afirmó el titular de la petrolera controlada por el Estado nacional.
Las declaraciones se producen en momentos en que el mercado internacional registra fuertes oscilaciones y mientras las empresas de Vaca Muerta preparan una nueva etapa de expansión de la producción y las exportaciones.
Marín explicó que actualmente existe una diferencia entre el precio internacional del petróleo y el valor de venta de los combustibles en la Argentina.
Según su interpretación, el nivel del crudo justificaría aumentos mayores de los aplicados hasta ahora. Sin embargo, sostuvo que trasladar completamente esa suba a los surtidores afectaría el consumo.
Por ese motivo, YPF mantiene un mecanismo de amortiguación de las variaciones internacionales, que permite distribuir los ajustes a lo largo del tiempo.
El ejecutivo adelantó que, si el petróleo vuelve a bajar, la compañía buscará compensar los meses en los que no trasladó todos los incrementos.
“Cuando baje el petróleo no vamos a poder bajar los combustibles, porque tenemos que recuperar los meses anteriores”, señaló.
La afirmación implica que una reducción del valor internacional del barril no necesariamente se reflejará en una disminución inmediata del precio de la nafta y el gasoil.
Marín también sostuvo que los combustibles deben mantener una referencia en dólares y consideró que el precio de la nafta en la Argentina debería ubicarse aproximadamente entre 1,27 y 1,30 dólares por litro.
Se trata de una posición empresarial sobre el nivel de precios, no de un nuevo valor anunciado para los surtidores.
Además de referirse a los combustibles, el titular de YPF presentó sus perspectivas para el desarrollo de Vaca Muerta durante el próximo año.
Marín aseguró que 2027 será un período de fuerte expansión de la actividad, impulsado por nuevas perforaciones, mayor producción y la puesta en funcionamiento de infraestructura de transporte.
El ejecutivo anticipó que en febrero de 2027 YPF prevé contar con 21 equipos de perforación activos, uno de ellos en Mendoza.
También afirmó que la empresa consiguió reducir costos unitarios mediante acuerdos con compañías de servicios y proveedores.
Sin embargo, advirtió que todavía existen diferencias de competitividad respecto de Estados Unidos, especialmente en materia de infraestructura.
Entre las necesidades mencionó mejores rutas, mayor capacidad logística y la posibilidad de desarrollar transporte ferroviario para acompañar el crecimiento de la industria.
Marín planteó que la mejora de productividad requiere la participación de empresas, sindicatos, municipios, provincias y el Gobierno nacional.
Aclaró que aumentar la productividad no significa necesariamente reducir puestos de trabajo, sino optimizar procesos para obtener mejores resultados con los recursos disponibles.
Uno de los anuncios más relevantes para Neuquén y Río Negro está relacionado con el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que conectará la producción de la Cuenca Neuquina con la terminal de exportación de Punta Colorada.
Marín ratificó que el sistema comenzará a recibir petróleo en enero de 2027 y que las primeras exportaciones están previstas para marzo.
De acuerdo con el cronograma expuesto por el ejecutivo, el oleoducto comenzará con una capacidad de transporte de 180.000 barriles diarios.
La previsión es alcanzar los 360.000 barriles por día hacia mediados de 2027 y llegar a 550.000 durante 2028.
Estas cifras corresponden a las proyecciones de YPF y dependerán del cumplimiento de las etapas de construcción, habilitación y puesta en funcionamiento de la infraestructura.
El presidente de la compañía estimó que el proyecto podría generar alrededor de 5.000 millones de dólares en exportaciones durante 2027, tomando como referencia un precio del petróleo cercano a los 75 dólares por barril.
El cálculo es una estimación empresarial y no representa ingresos ya concretados.
Marín también reveló que se analizan obras complementarias para aumentar la capacidad de transporte, mediante la incorporación de tramos paralelos de cañerías, conocidos en la industria como loops.
El proyecto de exportación de gas natural licuado es otro de los ejes de la estrategia de YPF.
Marín confirmó que la compañía trabaja con el objetivo de adoptar la decisión final de inversión el 26 de noviembre de 2026, una instancia fundamental para avanzar con el desarrollo de Argentina LNG.
En materia de financiamiento, destacó la carta de intención obtenida del Exim Bank de Estados Unidos por hasta 6.000 millones de dólares.
También anticipó gestiones con agencias europeas y asiáticas de crédito a la exportación.
Según sus estimaciones, las cartas de intención podrían representar compromisos potenciales por entre 15.000 y 18.000 millones de dólares.
No obstante, estos instrumentos no equivalen a préstamos desembolsados ni garantizan por sí solos el cierre del financiamiento.
El ejecutivo indicó que parte de los acuerdos crediticios podría formalizarse durante 2027 y que la empresa también analiza préstamos puente.
YPF prepara además una modalidad particular para la contratación de cañerías destinadas al proyecto Argentina LNG.
Marín explicó que se utilizará una subasta inversa, realizada mediante una plataforma digital y con la participación de ejecutivos de la compañía y un escribano.
El mecanismo establecerá un precio máximo inicial, que irá descendiendo durante el proceso.
Los proveedores deberán decidir hasta qué valor están dispuestos a mantener su oferta, sin conocer la identidad ni las decisiones de sus competidores.
La intención es obtener condiciones comerciales más competitivas para uno de los componentes de infraestructura del proyecto.
El titular de YPF también respaldó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que contribuye a compensar parte de los mayores costos de desarrollar proyectos en la Argentina.
Sostuvo que los incentivos actuales permiten planificar inversiones de largo plazo y advirtió sobre los efectos negativos que, a su criterio, tendría una modificación de las condiciones legales.
Sus declaraciones se producen en un contexto de debate político sobre la continuidad y los alcances de los beneficios otorgados a los grandes proyectos.
Marín consideró que el desarrollo de Vaca Muerta puede sostenerse durante los próximos años y que la expansión de las exportaciones será uno de los principales motores de la economía argentina.
Las proyecciones de YPF anticipan un incremento significativo de la actividad petrolera durante 2027, con consecuencias directas para Neuquén y las provincias vinculadas con la cadena energética.
La mayor cantidad de perforaciones y la expansión de las exportaciones podrían aumentar la demanda de servicios, equipamiento, transporte y mano de obra especializada.
Sin embargo, el propio Marín reconoció que la infraestructura vial y logística continúa siendo una de las principales limitaciones para mejorar la competitividad.
La puesta en marcha del VMOS y las decisiones sobre Argentina LNG serán determinantes para evaluar cuánto de esa expansión proyectada puede concretarse.
Mientras tanto, las declaraciones del presidente de YPF dejan planteadas dos cuestiones centrales: la intención de mantener los precios de los combustibles vinculados al dólar y la expectativa de que 2027 marque una aceleración de las inversiones y exportaciones de Vaca Muerta.