Dólar oficial $1.450 – Dólar Turista 1.885 – Dólar blue $1.435 – Dólar MEP $1.447,50 – Contado con Liqui $1.497,50 – Riesgo País 512 //
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A días de las elecciones legislativas, los principales bancos de inversión de Wall Street volvieron a poner la lupa sobre la política cambiaria argentina.
En sus últimos reportes, Wells Fargo y Morgan Stanley coincidieron en que el país enfrenta un escenario de corrección del tipo de cambio luego de los comicios del 26 de octubre, aun con el respaldo financiero del Tesoro de Estados Unidos.
El banco Wells Fargo advirtió que el esquema actual de bandas cambiarias “no parece sostenible” y proyectó una depreciación del peso cercana al 30% hacia fines de 2026, la mayor entre todas las monedas emergentes analizadas.
“El respaldo del Tesoro puede otorgar algunos días de estabilidad —o incluso de fortaleza— al peso argentino, pero no constituye una política cambiaria sostenible”, señaló la entidad.
El informe subraya que, tras las elecciones, el peso podría quedar librado a una flotación más libre, con intervenciones esporádicas desde Washington. “Defender una moneda sobrevaluada parece una política inadecuada”, sostuvo el banco en su análisis global.
Por su parte, Morgan Stanley elaboró tres escenarios posibles según el desempeño electoral del oficialismo y la oposición, en base a su impacto sobre el tipo de cambio y la agenda económica.
Si el oficialismo obtiene un resultado favorable, el Gobierno podría avanzar hacia un régimen de flotación total con apoyo del Tesoro estadounidense. El dólar oficial se estabilizaría cerca de $1.700, con una recuperación gradual de reservas y un ajuste ordenado de la economía.
Bajo este panorama, Argentina podría recuperar el acceso al mercado internacional hacia mediados de 2026, según el informe.
En este caso, Morgan Stanley prevé un tipo de cambio más débil, en el rango de $1.800 a $2.000, y reformas económicas parciales por la falta de consenso político.
La mayor incertidumbre afectaría la inversión extranjera directa y ralentizaría la desinflación, que se mantendría en dos dígitos altos durante 2026.
El escenario más adverso implicaría un ajuste desordenado, con el dólar superando los $2.000 y la agenda de reformas prácticamente paralizada.
En ese contexto, el crecimiento económico sería débil, la inflación seguiría elevada y las inversiones se concentrarían exclusivamente en los sectores de energía y minería, con bajo impacto sobre el resto de la economía.
Los informes se publican luego de que Estados Unidos y el Banco Central argentino acordaran un swap por USD 20.000 millones, sumado a posibles líneas adicionales de crédito con JP Morgan, Bank of America, Goldman Sachs y Citi.
Aun así, los analistas consideran que el respaldo externo no elimina los riesgos cambiarios ni las tensiones fiscales que el Gobierno deberá afrontar tras las elecciones.
“Reconstruir reservas y recuperar credibilidad serán los principales desafíos del próximo ciclo económico argentino”, resumió Morgan Stanley en su reporte.