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El episodio se registró el jueves alrededor de las 14, cuando el trabajador volvía de combatir los incendios que afectan a Epuyén y zonas aledañas. En ese trayecto, fue interceptado por un hombre que lo agredió físicamente y luego lo atacó con una navaja, provocándole el corte de gran parte de un dedo de la mano.
El ataque se produjo en un contexto de extrema tensión regional, con miles de hectáreas afectadas por el fuego, evacuaciones masivas y jornadas clasificadas como de riesgo extremo por las altas temperaturas y el viento. En ese escenario, brigadistas y vecinos trabajan sin descanso para proteger viviendas, bosques y vidas humanas.
Según la información oficial, el agresor abordó al brigadista en la zona de la Pasarela del Manso Medio y le exigió que apagara un fuego que se mantenía encendido en un camping cercano. Ante el intercambio, el hombre reaccionó de manera violenta y comenzó a golpearlo.
De acuerdo con el relato policial, el atacante le propinó golpes de puño en el rostro y luego extrajo una navaja, con la que le provocó un corte en la primera y segunda falange de la mano. Si bien las lesiones fueron calificadas como leves, el daño implicó la pérdida de gran parte de un dedo.
El comisario de la Subcomisaría de Río Villegas confirmó que se dio inmediata intervención al fiscal de turno y que se inició una investigación para determinar las responsabilidades del hecho.
La familia del brigadista denunció que el ataque no fue un hecho aislado, sino la culminación de una serie de amenazas previas y posteriores. Según relataron, el conflicto se había iniciado días antes, cuando turistas alertaron sobre un fuego encendido en un camping en plena vigencia de la alerta por riesgo extremo.
Aunque se encontraba de franco, el brigadista dio aviso a compañeros que estaban en pleno combate del incendio y se acercó al lugar para pedir, de manera respetuosa, que se apagara el fuego. Esa intervención generó el enojo del propietario del camping, quien comenzó a reaccionar de forma agresiva.
La tensión escaló al día siguiente, cuando el trabajador regresaba de cumplir funciones oficiales y fue interceptado nuevamente, esta vez con una actitud abiertamente amenazante que derivó en la agresión física.
El jefe del SPLIF Bariloche, Orlando Báez, confirmó que el brigadista se encuentra fuera de peligro y que, más allá de las lesiones, el mayor impacto fue el estrés y el shock por la situación vivida. “Fue el susto de la situación que tuvo que atravesar por intentar que una persona apague un fuego en un contexto de riesgo extremo”, expresó.
Báez también señaló que el agresor sería el dueño del camping donde se había encendido el fuego y que la denuncia correspondiente ya fue realizada. “Todo está en manos de la Justicia”, afirmó.
Asimismo, indicó que las autoridades provinciales ya fueron notificadas del hecho. El ministro Daniel Jara y el gobernador Alberto Weretilneck están al tanto de lo sucedido y se evalúan medidas ejemplificadoras frente a una agresión contra un trabajador esencial en plena emergencia.
El hecho ocurrió mientras la región atraviesa una de las situaciones más críticas de los últimos años en materia de incendios forestales. En Epuyén y zonas cercanas ya se evacuaron más de 700 personas y se registran cientos de hectáreas arrasadas por el fuego.
En ese contexto, brigadistas, bomberos y vecinos trabajan de manera conjunta para contener los focos activos, realizar cortafuegos y evitar que las llamas alcancen áreas pobladas. Las autoridades reiteran que está absolutamente prohibido hacer fuego al aire libre y que cualquier incumplimiento pone en riesgo vidas humanas.
Desde el SPLIF y organismos provinciales reclamaron una sanción ejemplar para quienes atenten contra los trabajadores que arriesgan su integridad física para proteger los bosques, las viviendas y a la población en general durante la emergencia.