La senadora electa Lorena Villaverde atraviesa un momento de fuerte incertidumbre política: su ingreso a la Cámara Alta depende ahora de una comisión controlada por el peronismo y de un voto clave, el de la rionegrina Mónica Silva. En medio de denuncias y tensiones internas, su asunción podría trabarse.
La dirigente libertaria, electa por Río Negro en los comicios del 26 de octubre, mantiene un silencio estratégico mientras crece la desconfianza dentro del propio bloque que lidera Patricia Bullrich. En la última reunión del espacio, un colega le preguntó directamente por su situación judicial y sus vínculos con Fred Machado y Claudio Ciccarelli, los mismos que provocaron la caída de José Luis Espert de la lista oficialista.
Villaverde respondió que “todo estaba aclarado” y que la ministra de Seguridad “está al tanto”, pero la explicación no convenció a sus compañeros. Desde el sector libertario admiten que “ni el propio bloque confía del todo en ella”, y que su designación enfrenta resistencias en distintos espacios del Senado.
La comisión clave y el rol del peronismo
El pliego de Villaverde debe ser aprobado por la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside la cordobesa Alejandra Vigo y está integrada por 19 senadores. En ese ámbito, el peronismo tiene mayoría con ocho miembros, mientras que entre los restantes figuran el radical Pablo Blanco, la larretista Guadalupe Tagliaferri y la neuquina Mónica Silva, cuyo voto puede resultar decisivo.
Fuentes parlamentarias adelantaron que el bloque peronista analiza impugnar su incorporación bajo el mismo criterio aplicado en el recordado “caso Patti”, cuando en 2005 se le negó la banca al exrepresor Luis Abelardo Patti por sus causas judiciales. “Hay antecedentes institucionales que avalan una decisión de este tipo”, reconocen desde el entorno de Vigo.
Dudas internas y presión política en ascenso
Mientras tanto, dentro del oficialismo libertario la tensión crece. Un senador del espacio reconoció que Villaverde “la tiene difícil” y que “no hay certezas de que consiga los votos necesarios”. De no lograr el dictamen favorable, su juramento previsto en la sesión preparatoria antes del 10 de diciembre quedaría bloqueado.
El caso vuelve a poner en escena la fragilidad del armado libertario en el Congreso y la distancia entre el discurso de renovación política y los cuestionamientos éticos que atraviesan a algunos de sus referentes. La decisión que adopte la comisión será determinante para definir si Villaverde asume o si el Senado inaugura una nueva crisis política antes del recambio legislativo.


