La Municipalidad decidió suspender nuevas licencias para alojamientos temporarios mediante un decreto que busca ordenar el uso del suelo y mitigar la escasez de alquileres residenciales. Analizan incentivos para el alquiler permanente.
La creciente falta de viviendas para residencia llevó a la Municipalidad de Villa La Angostura a tomar una decisión drástica: no se otorgarán nuevas habilitaciones para alquileres turísticos hasta nuevo aviso. La medida fue oficializada a través del decreto 2282/2025, que entró en vigencia el miércoles pasado, según confirmaron fuentes del municipio.
El secretario de Gobierno, Juan Pablo Naretti, explicó que la suspensión tiene carácter temporal y busca “facilitar el ordenamiento territorial” de cara a la confección del nuevo Código Urbano, cuyo tratamiento en el Concejo Deliberante está previsto para marzo de 2026.
Una medida para frenar la especulación inmobiliaria
Desde el municipio advirtieron que el registro de alquileres temporarios, reabierto en 2022, generó una fuerte especulación inmobiliaria y desbalance en el mercado local. “Muchos propietarios se volcaron al rubro turístico, reduciendo drásticamente la oferta de alquileres residenciales”, explicó Naretti.
El fenómeno también generó tensiones con el sector hotelero, que denuncia una competencia desigual frente a departamentos particulares que ofrecen alojamiento sin los mismos costos impositivos ni exigencias legales.
Oferta turística saturada y baja ocupación
Según datos municipales, la ocupación turística promedio en Villa La Angostura rara vez supera el 50%, con picos solo en fines de semana largos o temporadas altas. “El rubro turístico tiene oferta de sobra, por eso creemos que este freno no afectará la economía local”, sostuvo Naretti.
El funcionario anticipó que se trabaja en un programa de incentivos para alquileres permanentes, que incluiría reducciones de tasas a quienes destinen sus inmuebles a vivienda estable.
Un problema estructural en la villa
La medida reavivó el debate sobre el modelo urbano de la villa cordillerana, que cuenta con unos 25.000 habitantes. En junio pasado, el referente de la cooperativa “La Remolinera”, Nicolás Feiman, había advertido que el municipio “se convirtió en una especie de Vaca Muerta inmobiliaria, donde casi todo lo nuevo se construye para el turismo”.
Feiman subrayó además que los alquileres permanentes alcanzan valores inalcanzables para las familias locales, con monoambientes que superan los 600.000 pesos mensuales, lo que empuja a muchos residentes a emigrar.
Un nuevo código urbano para marzo de 2026
El nuevo Código Urbano y de Uso del Suelo, actualmente en desarrollo, buscará equilibrar los intereses del turismo y la residencia permanente. La intención del municipio es presentarlo antes de fin de año para su debate legislativo en el inicio del período 2026.
La suspensión de habilitaciones se mantendrá vigente hasta que la comuna defina nuevas normas de densidad, zonificación y tipo de alojamiento permitido. “No se trata de frenar el turismo, sino de ordenar el crecimiento urbano”, concluyó Naretti.
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