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El ataque ocurrió el miércoles pasado en una fiambrería familiar ubicada en la esquina de las calles Estados Unidos y Perú. Según relataron los dueños, los agresores ingresaron al comercio y reaccionaron de manera violenta cuando se les pidió que se retiraran para evitar conflictos, ya que serían conocidos por hechos delictivos previos.
La víctima es el hijo de Marcela, propietaria del local, quien explicó que el pedido de retiro fue una medida preventiva. Sin embargo, lejos de acatarlo, los individuos comenzaron a amenazar al joven, generando una situación de extrema tensión dentro del comercio, donde había clientes realizando compras.
El botellazo y las amenazas dentro del local
Ante las amenazas, el joven intentó defenderse utilizando un aerosol para obligarlos a salir del lugar. En ese momento, uno de los agresores tomó una botella de cerveza y se la arrojó, impactando contra su cuerpo. El golpe no fue en la cabeza, pero pudo haber tenido consecuencias graves.
“Lo amenazaron de muerte y le tiraron un botellazo. Gracias a Dios no fue en la cabeza, pero podría haber sido una tragedia”, expresó Marcela en declaraciones radiales. La comerciante remarcó que la violencia se desató en cuestión de segundos y sembró pánico entre quienes se encontraban en el interior del negocio.
Daños materiales y miedo a seguir trabajando
El episodio quedó registrado por las cámaras de seguridad del comercio. Además de las lesiones y el impacto emocional en el joven, el ataque provocó daños materiales importantes. Exhibidores, una caramelera y equipamiento fiscal resultaron dañados durante la agresión, generando pérdidas económicas para la familia.
“No me dejan trabajar. Ante hechos así tengo que cerrar el local”, lamentó la dueña, quien aseguró que el miedo condiciona el funcionamiento cotidiano del negocio y la tranquilidad de quienes dependen de esa actividad para subsistir.
Antecedentes de robos y hechos violentos
Según el testimonio de la comerciante, el ataque se suma a una seguidilla de situaciones violentas sufridas en el mismo comercio. Semanas atrás, una empleada había sido apuñalada en otro episodio, lo que incrementó la preocupación de la familia.
Las cámaras de seguridad también registraron robos anteriores. En uno de los videos, se observa a una persona intentando ocultar botellas de vino entre su ropa. Al ser descubierta y confrontada por una empleada, la situación derivó en agresiones verbales y amenazas. “Hoy ya no es solo robo, es violencia”, sostuvo Marcela.
Reclamo por mayor seguridad en la zona
Tras el ataque, la familia realizó las denuncias correspondientes y recibió la promesa de un refuerzo de patrullajes policiales en el sector. No obstante, la comerciante insistió en la necesidad de una presencia policial permanente y mejoras en la iluminación de la zona para prevenir nuevos hechos.
El violento episodio generó alarma entre vecinos y clientes habituales, muchos de los cuales se retiraron del local por temor durante el ataque. “La gente tiene miedo y eso se nota. Es una pérdida de ventas, pero sobre todo es vivir con miedo todos los días”, concluyó la dueña, visiblemente afectada por la situación.