
El episodio ocurrió en horas de la tarde, en cercanías del barrio Nueva España, en Centenario, cuando la temperatura se acercaba a los 40 grados y decenas de personas ocupaban la ribera para refrescarse. En ese contexto de alta concurrencia, una silueta oscura que avanzaba lentamente sobre el agua llamó la atención de quienes estaban más cerca del centro del río.
Con el correr de los segundos, la sorpresa se transformó en asombro: no era un tronco ni restos de basura arrastrados por la corriente, sino un Ford Falcon completo, que flotaba y se desplazaba sin control. El vehículo avanzaba corriente abajo y se aproximaba a la zona donde había chicos y adultos nadando, lo que generó alarma inmediata entre los presentes.
Reacción vecinal para evitar un accidente
Ante la ausencia de personal especializado o maquinaria para retirar el auto, fueron los propios bañistas quienes decidieron actuar. Varias personas se organizaron rápidamente, se acercaron con precaución y lograron sujetar el vehículo desde distintos puntos para impedir que siguiera desplazándose. La prioridad era sacarlo de la trayectoria del agua y evitar cualquier choque con quienes estaban en el río.
La maniobra no fue sencilla. El peso del automóvil y la fuerza de la corriente ofrecían resistencia constante, por lo que debieron empujar coordinadamente hasta llevarlo hacia la costa. Tras varios minutos de esfuerzo, consiguieron arrastrarlo hasta un sector más seguro de la orilla, donde finalmente quedó detenido y fuera del cauce principal.
El momento fue registrado por celulares y los videos comenzaron a circular en redes sociales, donde la escena del Falcon flotando se volvió viral en cuestión de horas. Las imágenes reflejan la incredulidad general y el trabajo colectivo de los vecinos, que evitaron una situación potencialmente peligrosa en plena zona recreativa.
Interrogantes sobre el origen del vehículo
Hasta el momento no se informaron datos oficiales que expliquen cómo el automóvil terminó dentro del río. Tampoco se confirmó si se encontraba abandonado, si fue arrastrado desde otro punto o si tiene algún pedido de secuestro. Las autoridades deberán determinar su procedencia y las circunstancias que derivaron en el insólito hallazgo.
El episodio funcionó además como un llamado de atención sobre la seguridad en las zonas ribereñas durante los días de calor intenso. Más allá de los riesgos habituales del río, como la profundidad o la corriente, pueden aparecer elementos inesperados que representen un peligro para quienes disfrutan del agua. En este caso, la rápida reacción de los vecinos evitó que la historia pasara de anécdota extraña a accidente grave.