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Cuatro trabajadores migrantes, tres de nacionalidad afgana y uno pakistaní, murieron calcinados dentro de un vehículo incendiado en el sur de Italia. El hecho ocurrió en la zona de Amendolara, en la región de Calabria, y derivó en la detención de dos ciudadanos pakistaníes sospechados de participar en el ataque.
La investigación tomó un giro especialmente grave luego de que el único sobreviviente, un trabajador afgano, declarara que el grupo habría sido atacado tras reclamar salarios adeudados. Según su testimonio, las víctimas mantenían un conflicto con sus supervisores debido a la falta de pago de más de un mes de trabajo.
Los cuerpos fueron hallados por los equipos de emergencia dentro del vehículo incendiado cerca de una estación de servicio. Los bomberos lograron extinguir las llamas, pero las cuatro personas ya habían fallecido cuando llegaron al lugar.
La hipótesis de una represalia por reclamos laborales
De acuerdo con el relato del sobreviviente, los trabajadores habían manifestado su malestar por los salarios impagos y posteriormente fueron atacados. El testigo aseguró que presenció cómo sus compañeros quedaron atrapados en el vehículo mientras era consumido por el fuego.
Las autoridades italianas consideran que el móvil podría estar relacionado con una disputa laboral vinculada a las condiciones de trabajo en explotaciones agrícolas de la región. Los investigadores también analizan si existieron amenazas previas o antecedentes de violencia contra trabajadores migrantes.
El caso generó una fuerte conmoción debido a la brutalidad del ataque y a las denuncias sobre posibles situaciones de explotación laboral que afectan a personas migrantes empleadas en tareas agrícolas temporarias.
Investigan explotación laboral y posibles redes criminales
La Fiscalía italiana abrió una investigación amplia para determinar las circunstancias exactas del crimen y establecer las responsabilidades de los detenidos. Entre las líneas de trabajo figura el análisis de presuntas maniobras de explotación laboral, incumplimiento salarial y la eventual participación de organizaciones criminales.
Las víctimas fueron identificadas como Amin, Safi, Ullah Ismat Qiemi y Waseem Khan. Tenían entre 19 y 29 años y trabajaban en plantaciones de frutillas en el sur de Italia, desde donde enviaban parte de sus ingresos a familiares en sus países de origen.
Los investigadores buscan reconstruir las últimas horas de las víctimas, analizar comunicaciones telefónicas y determinar quiénes estaban a cargo de las tareas agrícolas en las que se desempeñaban. También intentan establecer si existían denuncias previas relacionadas con las condiciones laborales en el establecimiento donde trabajaban.
Mientras avanza la causa judicial, las autoridades continúan reuniendo pruebas para esclarecer el hecho y determinar si detrás de las muertes existió una estructura organizada vinculada al control ilegal de mano de obra migrante en la región.