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El enfrentamiento resultó en un terrible espectáculo para los aficionados, con drama y sangre dentro del cuadrilátero. Caídas, cortes y la tensión, marcaron un ritmo que mantuvo al público expectante hasta la intervención del árbitro.
El asalto inicial no fue el único revés para el nuevo campeón. En el tercer round, Wardley conectó un gancho de izquierda que derribó nuevamente a Dubois, quien optó por arrodillarse para evitar mayores daños mientras su rival buscaba el nocaut. Tras ese episodio, el entrenador Don Charles intervino de manera contundente antes del cuarto asalto, propinando una bofetada a su pupilo para reactivarlo. Ese gesto marcó un punto de inflexión en la actitud del británico, quien pasó a tomar la iniciativa con un jab potente que comenzó a marcar diferencias.
Las secuelas del castigo se reflejaron en el rostro de Wardley, que terminó en un “baño de sangre”, como analizaron los medios especializados, con la nariz cortada y sangrando, además de una inflamación en el ojo derecho que exigió dos revisiones médicas durante la pelea.
En los asaltos intermedios, Dubois consolidó el dominio a fuerza de combinaciones y golpes descendentes que pusieron a prueba la resistencia de Wardley. La sangre en el tapiz, los rostros marcados y el intercambio constante de golpes describieron la intensidad de la contienda. El árbitro Howard Foster intervino finalmente en el undécimo asalto cuando observó a Wardley arrinconado y sin capacidad de respuesta ante una ráfaga de derechazos del retador. La detención se produjo a los 28 segundos de ese round.
El boxeador de Greenwich dejó en claro que la perseverancia y la estrategia fueron decisivas para inclinar la balanza: “La clave fue confiar en el jab y usar todas mis habilidades”.
Al mismo tiempo, el promotor Frank Warren sostuvo tras el combate que “fue el mejor combate de peso pesado” que había organizado, y confirmó que existe una cláusula de revancha en el contrato. Warren también señaló: “Ambos peleadores probablemente necesitarán un largo período de descanso dada la naturaleza del combate”.
La victoria marca el regreso de Dubois a la cima, tras perder el título en su anterior oportunidad ante Oleksandr Usyk. El propio púgil había sido cuestionado por su rendimiento en grandes escenarios, pero en esta ocasión demostró capacidad de reacción y fortaleza para revertir la adversidad. Con este triunfo, su palmarés se eleva a 23 victorias, 3 derrotas y 22 nocauts, mientras que Wardley suma ahora 20 victorias, 1 derrota y 1 empate.