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El régimen de Nicolás Maduro ejecutó este viernes una nueva ola represiva contra la disidencia política. La detención de Juan Pablo Guanipa, exdiputado por el estado Zulia y uno de los dirigentes más cercanos a María Corina Machado, encendió las alertas dentro y fuera de Venezuela. La líder opositora lo denunció como un “acto de terrorismo de Estado” y sostuvo que ella misma es blanco de una búsqueda “desesperada” por parte del chavismo.
Guanipa, figura prominente de la oposición y referente histórico del antichavismo en el occidente del país, fue capturado tras permanecer casi un año en la clandestinidad. El dirigente de Vente Venezuela, compañero de fórmula de Machado en su campaña por una transición democrática, dejó grabado un mensaje antes de ser arrestado: “Estoy injustamente preso, pero nunca derrotado”.
La detención de Guanipa se dio en el marco de un operativo nacional que incluyó allanamientos y desapariciones de otros dirigentes y militantes opositores. “No sabemos cuántos fueron. Cada hora tenemos noticia de otro compañero secuestrado en alguna parte del país”, denunció Machado en diálogo con Infobae. La dirigente calificó la situación como una escalada represiva que busca infundir miedo en la antesala de las elecciones regionales convocadas por el oficialismo, a las que la principal coalición opositora ha llamado a boicotear.
Guanipa no solo representa un símbolo de resistencia, sino también una figura central en la estrategia opositora. Fue electo diputado en varias oportunidades, enfrentó persecuciones judiciales y fue inhabilitado políticamente por el régimen. En 2017, se negó a juramentarse ante la Asamblea Constituyente chavista y desde entonces fue objeto de una campaña de hostigamiento sistemático.
“Si alguien tenía razones para abandonar la lucha, era Juan Pablo”, dijo Machado. “Perdió a su esposa hace un año, es padre de cinco hijos, tiene una nieta. Pero nunca se apartó. Me decía: ‘Esto lo hago por ellos, por mis hijos’. Es un hombre íntegro, valiente, un ejemplo de dignidad venezolana”.
La detención se produjo pocos días después del operativo conocido como “Guacamaya”, que logró rescatar a varios opositores refugiados en la embajada argentina en Caracas. La operación, celebrada por el entorno de Machado como una hazaña logística y política, dejó en evidencia las grietas en el aparato de inteligencia chavista. “El régimen se sintió humillado. Esto es una respuesta desesperada”, sostuvo Machado.
El gobierno de Maduro intentó justificar los arrestos masivos alegando la existencia de un supuesto plan de sabotaje electoral liderado por “mercenarios”, algunos de ellos extranjeros. Como parte de esas medidas, se restringió el acceso terrestre, marítimo y aéreo en todo el país durante el fin de semana. Más de 400.000 efectivos fueron desplegados para custodiar el proceso, que será rechazado por la mayoría de los sectores opositores.
Organismos internacionales, como Amnistía Internacional, ya se pronunciaron exigiendo la liberación inmediata de todas las personas detenidas arbitrariamente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también manifestó su preocupación.
Desde su clandestinidad, María Corina Machado advirtió que no se rendirá: “Sé que me están buscando. Pero yo estoy donde tengo que estar. No estamos esperando: estamos actuando. Y cada vez que secuestran a uno de los nuestros, nace un compromiso más fuerte con la libertad”.
La carta de despedida de Juan Pablo Guanipa, difundida por sus allegados, cierra con una frase que ya comenzó a circular entre los simpatizantes opositores: “Pronto iremos a las cárceles, no como rehenes, sino para liberar a los presos políticos. Solo los venezolanos podemos liberar Venezuela”.