Dólar oficial $1.405 – Dólar Turista 1.826,50 – Dólar blue $1.390 – Dólar MEP $1.4222,76 – Contado con Liqui $1.477,16 – Riesgo País 557
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La tradicional fábrica de chocolates Abuela Goye, uno de los íconos productivos y turísticos de Bariloche, fue vendida por al menos un millón de dólares a un grupo empresario vinculado al rubro heladero. La operación marca un cambio de etapa para la firma con fuerte arraigo en la Patagonia.
El nuevo propietario es el empresario Esteban Wolf, quien lidera marcas como Persicco, Chocorísimo y Guapaletas, y que ahora busca integrar el negocio del chocolate para diversificar su oferta y reducir la estacionalidad propia del consumo de helados.
La compañía adquirida cuenta con una extensa trayectoria que se remonta a 1980, cuando fue fundada en una casona histórica de Bariloche y logró consolidarse como referencia del chocolate regional.
Un plan de expansión y crecimiento productivo
El nuevo grupo empresario proyecta una rápida expansión comercial con la apertura de alrededor de 24 nuevos locales durante 2026, combinando sucursales propias y franquicias. El objetivo es recuperar presencia en el mercado y superar el alcance que la marca tuvo antes de la pandemia.
La estrategia incluye también el desembarco en mercados internacionales como Chile, Brasil y Colombia, con la intención de posicionar a Abuela Goye como una marca regional con identidad patagónica.
En términos productivos, la incorporación de la chocolatería permitirá incrementar el volumen de elaboración del grupo, que actualmente produce cerca de un millón de kilos de helado al año.
Continuidad en Bariloche y cambios a futuro
En una primera etapa, la producción de chocolates continuará en Bariloche, manteniendo las recetas tradicionales y el perfil artesanal que caracteriza a la marca. Esta decisión busca preservar el valor cultural y la identidad histórica del producto.
Sin embargo, el plan a largo plazo contempla la construcción de una planta automatizada en Garín, lo que permitirá escalar la producción y acompañar la expansión comercial prevista por la nueva conducción.
La operación también abre interrogantes sobre el impacto en el empleo local, aunque en el corto plazo no se prevén modificaciones en la estructura productiva en la ciudad cordillerana.
Una historia ligada a la inmigración y la tradición
La historia de Abuela Goye está vinculada a los inmigrantes suizos que se asentaron en la región a fines del siglo XIX y desarrollaron prácticas productivas y gastronómicas que marcaron la identidad de la zona.
Décadas más tarde, Luis Brogger fundó la chocolatería en homenaje a su abuela, consolidando una marca que se transformó en emblema de Bariloche.
Con este cambio de manos, la empresa inicia una nueva etapa orientada a la expansión y la integración dentro de un grupo que apuesta a combinar tradición y escala industrial.