El entendimiento incluiría una nueva escala remunerativa para el personal de la construcción que participa del proyecto. Buscan mejorar el encuadre laboral y evitar nuevos conflictos.
La petrolera YPF y la conducción nacional de la UOCRA alcanzarán este martes un acuerdo salarial que alcanzará a más de 2.000 trabajadores que actualmente participan en la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la infraestructura clave para exportar petróleo neuquino a través del puerto rionegrino de Punta Colorada.
Según adelantó Damián Miler, secretario general de la UOCRA delegación Atlántica, el convenio contempla una mejora en la escala salarial general y un encuadre más favorable para los operarios que hoy se encuentran bajo el régimen de obra civil. El gremio viene reclamando desde hace semanas que esas tareas sean reconocidas como parte del sector petrolero, lo que implica remuneraciones superiores.
“Estamos cerca de un entendimiento que incluye una tabla salarial mejorada, más acorde a las condiciones específicas del proyecto. Es un avance para todos los trabajadores involucrados, desde Punta Colorada hasta Chichinales”, indicó Miler, aunque aclaró que los detalles se conocerán tras la firma en Buenos Aires.
El acuerdo llega luego de un paro de 72 horas realizado la semana pasada por trabajadores de la firma Milicic, encargada de las tareas de nivelación para la planta de acopio en la zona costera de Sierra Grande. Si bien la actividad se normalizó el lunes, hoy se prevé una audiencia clave en la delegación de Trabajo de Sierra Grande, donde el entendimiento podría ser formalmente validado.
El proyecto Vaca Muerta Sur ya genera alrededor de 2.000 empleos directos, de los cuales más de la mitad se concentran en territorio rionegrino. A esto se suma un volumen similar de trabajadores vinculados indirectamente a través de bienes y servicios, de acuerdo a estimaciones oficiales.
En paralelo, la Secretaría de Trabajo nacional, a cargo de Martha Avilez, reforzó su presencia territorial en los campamentos del VMOS. Una delegación recorrió el sitio de Chichinales para fiscalizar condiciones laborales, verificar el uso de elementos de protección personal, y supervisar las instalaciones destinadas al alojamiento, la alimentación y el esparcimiento de los obreros.
“El impacto del proyecto ya es evidente en el empleo regional. Este es un momento clave para fortalecer el diálogo social y garantizar que el crecimiento venga acompañado de trabajo digno y seguro”, sostuvo Avilez en una comunicación oficial.
Desde el Gobierno se destacó el “fuerte dinamismo económico” que representa la obra, considerada estratégica no solo por su potencial exportador sino también por su efecto multiplicador sobre las economías locales. Con el nuevo acuerdo entre YPF y la UOCRA, se espera consolidar un esquema laboral que permita avanzar sin nuevos conflictos en los próximos tramos de ejecución.

