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Neuquén AR

Vaca Muerta en pausa: la otra cara del récord productivo

Aunque alcanzó cifras históricas de producción, el sector hidrocarburífero en Vaca Muerta enfrenta una desaceleración que ya provocó miles de despidos, una caída proyectada en las exportaciones y un ajuste en las metas del año. Las causas estructurales detrás del freno.


Mientras los informes oficiales celebran nuevos récords en la producción de hidrocarburos, la actividad en Vaca Muerta transita una fase crítica. El freno progresivo en los niveles de perforación y fractura ya se tradujo en la desactivación de equipos, despidos masivos y una reconfiguración de las proyecciones de superávit comercial energético para 2025.

La desaceleración se venía gestando desde el inicio del segundo trimestre, con la finalización de contratos que no fueron renovados. Actualmente, tres equipos de perforación se encuentran inactivos, y la mitad de los sets de fractura están fuera de operación. Esta merma anticipa una caída del 30% en las etapas de fractura previstas para el segundo semestre, lo que afectará directamente la producción futura.

Como consecuencia, las estimaciones del superávit comercial energético fueron ajustadas a la baja: de los 7.000 millones de dólares esperados inicialmente, se espera cerrar el año con 5.289 millones. De cumplirse, no solo sería un descenso respecto a lo proyectado, sino también una cifra menor que la registrada en 2024.

Este parate no responde a un único factor, sino a una convergencia de variables. Entre ellas, se destaca la política cambiaria, que impactó negativamente sobre los presupuestos de las operadoras, al igual que la caída del precio internacional del petróleo, que desincentivó exportaciones durante mayo. La incertidumbre económica que genera el calendario electoral profundizó la cautela del sector, que adelantó inversiones en la primera mitad del año y ahora recorta gastos.

La dinámica actual, en la que se alternan picos de crecimiento con bruscas desaceleraciones, evidencia un patrón inestable que plantea desafíos no solo para el desarrollo sostenido de Vaca Muerta, sino también para el empleo regional y la estrategia energética nacional. Con un mercado interno limitado y una infraestructura de exportación aún en desarrollo, los efectos del parate podrían extenderse más allá de este semestre.

Así, Vaca Muerta vuelve a mostrar su costado más vulnerable: un crecimiento que no siempre garantiza estabilidad.

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