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Vaca Muerta comienza a poner a prueba una nueva frontera de desarrollo. TanGo Energy inició la perforación de dos pozos piloto en Río Negro cuyos resultados serán determinantes para saber si el shale puede extender su producción comercial a gran escala hacia el este de la Cuenca Neuquina.
La campaña comenzó en Charco del Palenque, un bloque ubicado en territorio rionegrino en el que la compañía buscará comprobar productividad, comportamiento de las fracturas y características geológicas de la formación.
Pero detrás de esos dos pozos existe un proyecto considerablemente mayor: TanGo calcula que dispone de unas 250 posiciones potenciales para perforar entre Charco del Palenque, Jarilla Quemada, Entre Lomas Río Negro y Entre Lomas Neuquén.
Si los pilotos confirman las estimaciones técnicas, el objetivo es estructurar un desarrollo de escala y presentarlo al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La importancia de la campaña está precisamente en ese punto. La presencia de Vaca Muerta no termina en los límites políticos de Neuquén, pero una cosa es identificar geológicamente la formación y otra demostrar que puede explotarse comercialmente con los niveles de productividad necesarios para justificar inversiones masivas.
TanGo decidió buscar esa respuesta fuera del denominado core de Vaca Muerta.
Charco del Palenque no es un bloque nuevo para la industria. Sus antecedentes productivos se remontan a la exploración realizada sobre el área Agua Amarga. En 2015, los resultados obtenidos permitieron declarar comercialmente explotables los descubrimientos y avanzar con las concesiones de Charco del Palenque y Jarilla Quemada.
Lo que cambia ahora es el objetivo geológico y la escala: ya no se apunta solamente a los hidrocarburos convencionales, sino al potencial no convencional de Vaca Muerta.
El comienzo de la perforación tampoco aparece como un hecho aislado.
En mayo, mediante el Decreto 509/26, Río Negro autorizó la cesión a TanGo de derechos sobre distintas áreas y aprobó la reconversión de Charco del Palenque, Jarilla Quemada y parte de Entre Lomas en Concesiones de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH).
Las concesiones fueron establecidas por 35 años desde marzo de 2026, creando el marco necesario para pensar desarrollos que requieren inversiones de largo plazo.
La superficie involucrada en las tres concesiones no convencionales ronda los 148.300 acres y se encuentra sobre el flanco oriental de la ventana petrolera de Vaca Muerta.
Es decir que los dos pozos que ahora comenzaron a perforarse constituyen una de las primeras pruebas sobre el terreno de esa nueva etapa.
El diseño elegido muestra que no se trata de perforaciones exploratorias convencionales de pequeña escala.
Los pozos tendrán aproximadamente 3.500 metros de rama horizontal y 54 etapas de fractura, con unas 250 toneladas de arena por etapa. El objetivo es obtener suficiente información para determinar la productividad y luego ajustar el diseño de futuras perforaciones.
La planificación prevé completar las fracturas antes de fin de año y poner los pozos en producción entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
Uno de los interrogantes será el espesor de Vaca Muerta. En este sector es menor que en algunas de las áreas más productivas del centro de la cuenca. Sin embargo, la compañía considera que eso no necesariamente implica menores rendimientos y trabaja con una expectativa que ronda el millón de barriles recuperables por pozo, una estimación que todavía deberá ser validada por los resultados de los pilotos.
La escala definitiva dependerá precisamente de esos resultados.
El modelo que estudia TanGo integra Charco del Palenque, Jarilla Quemada, Entre Lomas Río Negro y Entre Lomas Neuquén, formando un corredor que atraviesa el límite entre ambas provincias.
La compañía calcula actualmente unas 250 posiciones potenciales, pero la cifra no equivale todavía a 250 pozos comprometidos. Para convertir ese inventario geológico en un plan de inversiones deberá comprobar primero productividad, costos y rendimiento de las fracturas.
Con esa información buscará estructurar el proyecto para solicitar su incorporación al RIGI.
El financiamiento del desarrollo no convencional se canaliza a través de Unconventional Resources (URSA), la estructura creada para estos proyectos. El esquema económico involucra a Vista y Trafigura, mientras TanGo mantiene el rol operativo.
La estrategia ya había sido anticipada meses atrás. Diario Neuquino informó en julio sobre la conformación de este vehículo y los planes para avanzar sobre Charco del Palenque, Entre Lomas y Jarilla Quemada.
Ahora comenzó la instancia decisiva: perforar y medir.
El interés trasciende a TanGo. Si los pozos muestran resultados comerciales, Río Negro podría ampliar su participación en Vaca Muerta más allá de su actual papel como territorio estratégico para ductos, exportaciones y proyectos vinculados al Golfo San Matías.
La provincia ya dio en 2025 un primer paso formal al otorgar su primera concesión no convencional, Loma Guadalosa, donde Pan American Energy y TanGo comprometieron un piloto por 36 millones de dólares.
Charco del Palenque agrega ahora otra dimensión porque detrás de los primeros dos pozos existe la posibilidad de un desarrollo mucho más extenso.
También hay una diferencia respecto de la expansión tradicional de Vaca Muerta. Durante años, el crecimiento se produjo desde las zonas de mayor productividad de Neuquén hacia bloques vecinos. La nueva etapa consiste en comprobar hasta dónde puede extenderse económicamente esa frontera.
TanGo tiene además más de 300.000 acres con potencial no convencional distribuidos entre Río Negro, Neuquén y Mendoza, por lo que los resultados obtenidos en esta campaña pueden incidir en decisiones posteriores de inversión.
El desafío posterior será conseguir capital y, fundamentalmente, asegurar equipos para una eventual campaña continua de perforación desde fines de 2027 o durante 2028.
Por eso, detrás de los primeros metros que comenzaron a perforarse en Charco del Palenque hay una pregunta mucho mayor: si Vaca Muerta puede extender de manera rentable su mapa productivo y convertir a Río Negro en una nueva zona de desarrollo masivo del shale argentino.