
La magnitud del salto queda en evidencia si se compara con el récord de 1998, cuando Neuquén alcanzó los 308.000 barriles por día. Esa marca, que por décadas pareció inalcanzable, ya quedó atrás, y todo indica que en 2026 la producción neuquina promediará 665.000 barriles diarios, consolidando a la provincia como el motor energético del país.
El crecimiento del shale y la nueva escala de producción
Aunque Vaca Muerta inició su desarrollo hace más de una década, fue en los últimos años cuando su curva de producción se aceleró de manera notable. En marzo de 2022 la provincia producía 255.658 barriles diarios; un año después, 330.732; y en marzo de 2024 el volumen escaló a 385.516 barriles. La última cifra oficial, correspondiente a septiembre de este año, marcó un nuevo hito: 566.966 barriles por día, de los cuales 545.133 provinieron directamente del shale.
Este salto permite anticipar con claridad que el objetivo de los 600.000 barriles diarios será superado sin dificultades. De hecho, los registros recientes muestran que la producción no convencional ya supera los niveles que toda la provincia —incluyendo el convencional— alcanzaba hasta hace pocos meses, reafirmando el protagonismo absoluto del shale oil.
Capacidad de transporte: la clave detrás del salto productivo
El crecimiento no sería posible sin la ampliación de los sistemas de evacuación. Este año entró en operación Duplicar Plus, la obra de Oldelval que elevó la capacidad total de transporte a 760.000 barriles diarios. Ese volumen se distribuye entre los 540.000 barriles que puede mover Oldelval, los 85.000 hacia la refinería de Luján de Cuyo, 25.000 hacia Plaza Huincul y 110.000 a través del Oleoducto Trasandino (Otasa).
Pero el gran cambio de escala llegará a fines del año próximo con la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), que añadirá 500.000 barriles diarios. A esto se sumará, hacia diciembre de 2026, la obra Duplicar Norte, que incrementará otros 220.000 barriles. Con esta infraestructura, Vaca Muerta podría acercarse a una capacidad de transporte superior a 1,4 millones de barriles diarios, habilitando una nueva etapa de expansión.
Una matriz petrolera dominada por el shale
Argentina se encuentra a las puertas de romper su propio récord nacional de producción, vigente desde mayo de 1998 con 858.229 barriles diarios. Todo indica que la nueva marca se alcanzará principalmente gracias a Vaca Muerta, cuyo volumen actual no existía siquiera como hipótesis hace 27 años. Sin embargo, esta transformación deja en evidencia dos fenómenos paralelos: la fuerte caída del petróleo convencional y la concentración productiva en un grupo limitado de áreas del shale.
Las perspectivas del convencional para 2026 no son alentadoras, especialmente ante un escenario internacional de precios más bajos. Con un barril cercano a los 60 dólares, los costos de extracción del convencional quedan demasiado ajustados, mientras que el shale —aun con menores ingresos— logra mantener su rentabilidad debido a la eficiencia alcanzada en los pozos neuquinos.
Un 2026 que promete otro salto histórico
Las proyecciones del gobierno de Rolando Figueroa indican que la producción promedio de petróleo será un 28% superior a la de este año, aunque el volumen de diciembre será aún mayor. Con nueva infraestructura, inversiones sostenidas y un horizonte exportador cada vez más claro, Vaca Muerta se posiciona para consolidar una nueva era para la economía neuquina y la matriz energética argentina.
La formación shale, que hace apenas una década era una promesa, se prepara para romper un techo que parecía inalcanzable y marcar un antes y un después en la historia petrolera del país.