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Neuquén AR

Un estudio con casi 100 millones de personas confirma que los efectos adversos graves por las vacunas contra el COVID-19 son poco comunes

Un trabajo internacional identificó algunos riesgos ya conocidos y un posible nuevo efecto secundario muy infrecuente tras la primera dosis de la vacuna de Moderna. Las publicaciones en redes sociales omiten el contexto y exageran los hallazgos.

 

 

 

 

Un estudio internacional publicado en la revista Vaccine el pasado 12 de febrero analizó datos de casi 99 millones de personas vacunadas contra el COVID-19 y confirmó que los efectos secundarios graves son muy poco frecuentes, reforzando la evidencia sobre la seguridad de las vacunas. También detectó una posible nueva alerta relacionada con un trastorno neurológico poco común tras la primera dosis de la vacuna de Moderna.

Los investigadores, pertenecientes a la Red Mundial de Datos sobre Vacunas, evaluaron los registros médicos de ocho países y encontraron asociaciones conocidas con condiciones como la miocarditis o la pericarditis —inflamaciones en el corazón—, que ya habían sido reportadas en estudios anteriores. Estos efectos se observaron con mayor frecuencia en varones jóvenes tras la segunda dosis de Moderna.

Un posible nuevo riesgo, extremadamente raro

El hallazgo novedoso del estudio fue la posible asociación entre la primera dosis de las vacunas de Moderna y AstraZeneca y la aparición de encefalomielitis aguda diseminada (EMAD), una enfermedad neurológica autoinmune que genera inflamación en el cerebro y la médula espinal.

Sin embargo, los investigadores advierten que este evento es extraordinariamente infrecuente. En el caso de Moderna, se detectaron 7 casos frente a los 2 esperados, lo que representa un posible riesgo de 1 caso cada 1,75 millones de personas vacunadas. No se observaron señales similares tras las dosis posteriores ni con la vacuna de Pfizer/BioNTech, la más utilizada globalmente.

“El estudio confirma los principales efectos secundarios ya detectados y validados por la literatura anterior”, señaló Jeffrey S. Morris, director de bioestadística en la Universidad de Pensilvania. “Se trata de eventos adversos extremadamente raros”.

Riesgos vs beneficios: lo que muchas publicaciones omiten

A pesar del tono alarmista con el que algunas publicaciones virales compartieron los resultados, los expertos insisten en que los beneficios de la vacunación contra el COVID-19 superan ampliamente los riesgos. “Las campañas de vacunación han sido muy eficaces en la prevención de enfermedades graves”, afirmó Anders Hviid, uno de los autores del estudio y jefe de epidemiología en el Statens Serum Institut de Dinamarca.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. también mantienen su recomendación de vacunarse, destacando que muchas de las condiciones observadas, como la miocarditis, tienden a resolverse con tratamiento y reposo, y ocurren más comúnmente después de una infección por COVID que tras la vacunación.

Por eso, los investigadores advierten que los resultados deben interpretarse con cautela y subrayan la importancia de mantener un monitoreo constante de la seguridad de las vacunas, sin caer en conclusiones apresuradas.

Un sistema de alerta que funciona

El estudio es, además, una muestra del buen funcionamiento de los sistemas globales de farmacovigilancia. “Evitar reacciones adversas no siempre es posible, pero identificar a quienes corren mayor riesgo sí lo es”, explicó el inmunólogo portugués Marc Veldhoen. Esta información permite ajustar recomendaciones y mejorar la atención médica.

Mientras tanto, la comunidad científica sigue trabajando para comprender y minimizar los efectos adversos, pero con un mensaje claro: las vacunas continúan siendo una herramienta clave para la salud pública.

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