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Este sábado por la noche se registró un fuerte choque frontal en el Parque Industrial de Neuquén que dejó al menos seis personas heridas y provocó importantes daños materiales en los dos vehículos involucrados. El hecho ocurrió pasadas las 22 horas, en la intersección de las calles Conquistadores del Desierto y La Pampa, una zona de tránsito habitual durante los fines de semana.
El impacto se produjo entre una Ford Ranchero y un Chevrolet Astra, ambos con daños visibles y severos tras el siniestro. Por el momento, no se informaron oficialmente las causas que desencadenaron la colisión, aunque la violencia del choque obligó a un operativo inmediato de asistencia y control en el lugar. La escena generó preocupación por la cantidad de ocupantes y por la presencia de menores.
De acuerdo con la información policial, en la Ford Ranchero viajaban un hombre de 48 años y dos jóvenes de 19 y 22 años. En el Chevrolet Astra circulaban un hombre de 34 años, una mujer y tres menores de edad: un bebé de 1 año y dos adolescentes de 12 y 13. La cantidad de personas involucradas elevó la gravedad del episodio y demandó la intervención de varios servicios de emergencia.
Traslados y atención médica tras el impacto
Producto del choque, los ocupantes de la camioneta y los acompañantes del automóvil resultaron con lesiones que requirieron asistencia médica inmediata. Personal del SIEN intervino en el lugar y trasladó a la mayoría de los heridos al hospital Castro Rendón, mientras que los menores de 12 y 13 años fueron derivados al hospital Heller para controles y revisión médica.
El despliegue sanitario y de seguridad incluyó también la presencia de efectivos policiales de la Comisaría 20, personal de Tránsito Neuquén y bomberos de la Policía. La intervención permitió asegurar la zona, ordenar la circulación y realizar las diligencias necesarias para documentar el siniestro, mientras se evaluaba el estado de cada una de las personas afectadas.
Si bien el choque dejó consecuencias físicas para varios ocupantes, el cuadro general del hecho expone una situación recurrente en la provincia: la combinación de circulación nocturna, calles urbanas con tránsito rápido y conductas imprudentes al volante. En este tipo de escenarios, cada segundo cuenta y la prevención resulta determinante para evitar desenlaces más graves.
Alcoholemia positiva y un resultado alarmante
Uno de los datos centrales que surgió tras el procedimiento fue el test de alcoholemia realizado al conductor del Chevrolet Astra. Según se informó, el hombre permaneció en el lugar y fue sometido al control correspondiente, que arrojó un resultado positivo de 2,40 gramos de alcohol en sangre, un nivel extremadamente alto para cualquier conducción segura.
La confirmación de este valor no solo agrava el panorama del hecho, sino que coloca el foco en una problemática que se repite con frecuencia en siniestros viales: el consumo de alcohol como factor determinante de riesgo. En situaciones de choque frontal, la capacidad de reacción, la estabilidad del vehículo y la percepción del entorno son variables que se deterioran de forma drástica.
En este caso, además, la presencia de menores dentro del vehículo suma un componente de gravedad social que excede lo estrictamente vial. No se trata únicamente de un choque con heridos, sino de un episodio que expone cómo una decisión individual puede poner en peligro a terceros y, especialmente, a personas en situación de mayor vulnerabilidad física.
Un hecho que vuelve a encender la alarma por la seguridad vial
El choque frontal en el Parque Industrial se suma a una seguidilla de siniestros que ponen en discusión el nivel de control efectivo, la conducta de quienes manejan y el riesgo que se multiplica cuando se circula bajo los efectos del alcohol. Más allá de las pericias que determinen cómo ocurrió el impacto, el dato de la alcoholemia deja en evidencia una condición que por sí sola representa un peligro público.
Mientras se aguarda información sobre la evolución médica de las personas heridas y el avance de las actuaciones, el caso vuelve a instalar un debate que suele reactivarse después de cada accidente grave: el límite entre la imprudencia y la tragedia es mínimo, y en muchos episodios el resultado final depende más del azar que de la responsabilidad.