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Un antiguo brazo del río Limay que permanece prácticamente cerrado desde hace más de medio siglo podría volver a cumplir una función clave para proteger de inundaciones a los barrios ubicados sobre la costa de Neuquén. Se trata del brazo Todero, un cauce secundario localizado entre las calles Anaya y Saavedra, en cercanías de La Castellana y La Zagala.
El origen del problema se remonta a la década de 1970, cuando un propietario privado rellenó la apertura natural del brazo para incorporar superficie a sus tierras. Con el paso de los años, aquella intervención modificó el funcionamiento del cauce y afectó buena parte de los humedales que existían originalmente en ese sector.
El brazo nace en Valentina Sur Rural y vuelve a conectarse con el cauce principal del Limay hacia el sector de Gatica, en inmediaciones del balneario Sandra Canale. Ahora, una negociación entre organismos públicos, la Defensoría del Pueblo y desarrolladores inmobiliarios podría permitir que recupere finalmente su funcionamiento.
Una disputa ambiental que llegó a la Justicia
El defensor del Pueblo de Neuquén, Gustavo Pereyra, confirmó que está prevista una reunión para avanzar sobre las condiciones necesarias para concretar la reapertura. El organismo mantiene un amparo ambiental y reclama que cualquier intervención contemple la protección del ecosistema que se desarrolló durante las décadas en las que el cauce permaneció cerrado.
El conflicto judicial comenzó en 2018 y tomó mayor dimensión durante 2020, cuando diferentes intervenciones sobre la costa generaron reclamos vecinales. Posteriormente, el avance de loteos sobre los márgenes del cauce seco motivó nuevas presentaciones para impedir la tala de vegetación y el depósito de rellenos sobre sectores considerados parte del humedal.
En 2023 fue licitada la obra denominada “Apertura, Sistematización y Saneamiento del Brazo Todero – Puente calle Anaya”, posteriormente adjudicada a ARCO SRL. Los trabajos comenzaron en junio de 2025 bajo la órbita de Recursos Hídricos provincial y actualmente superan el 87% de avance, con una inversión cercana a los 6.200 millones de pesos provenientes del Fondo Hídrico Provincial.
Tres puentes terminados y el desafío de recuperar el cauce
Una primera etapa de infraestructura ya quedó prácticamente resuelta con la construcción de los tres puentes previstos sobre las calles Anaya, Saavedra e Ignacio Rivas. El próximo desafío es intervenir directamente sobre el brazo para recuperar la apertura y circulación de agua que tenía originalmente durante la década del 70.
La Defensoría plantea dos condiciones centrales para acompañar ese proceso. La primera es reducir al mínimo el impacto ambiental y conservar la biodiversidad que apareció durante los años de cierre, cuando se conformaron lagunas, sectores de vegetación y nuevos ambientes naturales sobre el antiguo recorrido del agua.
El segundo punto involucra directamente a los desarrolladores inmobiliarios ubicados sobre los márgenes. El organismo pretende que cedan sectores costeros para garantizar su utilización pública y permitir la creación de espacios destinados a caminatas, bicicletas y actividades recreativas, evitando que el acceso quede restringido exclusivamente a propiedades privadas.
Por qué puede proteger a los barrios ante una crecida
Más allá de la discusión ambiental, la recuperación del brazo Todero tendría una función hidráulica estratégica. De acuerdo con la explicación brindada por Pereyra, el cauce podría funcionar como una vía de alivio para retirar parte del caudal del curso principal del Limay durante episodios de crecidas importantes.
La preocupación tiene antecedentes concretos. En julio de 2020, una erogación extraordinaria que alcanzó los 1.375 metros cúbicos por segundo generó complicaciones en zonas ribereñas y llevó a familias cercanas a Plottier a autoevacuarse ante el avance del agua.
La posibilidad de contar nuevamente con un cauce secundario permitiría reducir la presión sobre sectores urbanizados de la costa cuando se registren escenarios excepcionales. En una zona donde durante las últimas décadas avanzaron barrios y desarrollos inmobiliarios, recuperar esa capacidad de evacuación se convirtió en un aspecto central del proyecto.
Una reunión puede definir el futuro del brazo Todero
La próxima mesa técnica reunirá a representantes de la Municipalidad de Neuquén, Recursos Hídricos, el área provincial de Ambiente, la Defensoría del Pueblo y desarrolladores con propiedades lindantes. Allí deberán acordarse tanto las características de la reapertura como las medidas destinadas a proteger el ambiente y garantizar el acceso público a las márgenes.
Después de más de 50 años cerrado, el brazo Todero podría así recuperar una función que tuvo naturalmente dentro del sistema del río Limay. La definición tendrá impacto ambiental y urbano, pero también podría convertirse en una herramienta de protección para los barrios de la costa ante futuras crecidas.