Kiev lanzó una ofensiva con drones de largo alcance contra instalaciones energéticas, militares y tecnológicas en territorio ruso. Los ataques coincidieron con una nueva ronda de conversaciones entre Ucrania, Estados Unidos y representantes europeos para buscar una salida a la guerra.
Ucrania lanzó este viernes 9 de octubre una nueva ofensiva con drones de largo alcance contra distintos objetivos estratégicos de Rusia, entre ellos una refinería de petróleo ubicada a aproximadamente 1.900 kilómetros de la frontera ucraniana. La operación incluyó instalaciones militares, sistemas de defensa antiaérea y centros tecnológicos, en una jornada marcada también por el inicio de nuevas negociaciones diplomáticas en Estados Unidos.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, confirmó que drones del modelo An-196 RS alcanzaron una instalación petrolera en la ciudad de Ujtá, situada en la región de Komi, al noroeste de Rusia. Según la información difundida por Kiev, estos dispositivos tienen capacidad para recorrer distancias de hasta 2.500 kilómetros, lo que permite desarrollar operaciones sobre objetivos alejados del frente de combate.
La ofensiva se produjo mientras delegaciones de Ucrania y Estados Unidos comenzaban una nueva ronda de conversaciones en Miami, con la participación de representantes europeos. El encuentro busca acercar posiciones sobre las condiciones necesarias para alcanzar un eventual acuerdo de paz, después de varios meses de dificultades en las gestiones diplomáticas destinadas a detener el conflicto.
Una refinería rusa fue alcanzada por drones de largo alcance
El ataque contra la instalación petrolera de Ujtá representa una de las operaciones ucranianas de mayor alcance territorial desde el inicio de la invasión rusa. La ciudad se encuentra a unos 1.900 kilómetros de la frontera más cercana con Ucrania, una distancia que evidencia la capacidad de Kiev para realizar ataques contra infraestructura situada en regiones alejadas de las zonas habituales de enfrentamiento.
La operación fue ejecutada con drones An-196 RS, equipos diseñados para desarrollar misiones de largo alcance. Según las autoridades ucranianas, los aparatos consiguieron impactar la refinería, aunque no se difundió un balance independiente sobre la magnitud de los daños, las consecuencias para la producción ni la existencia de posibles víctimas.

La ofensiva se suma a otro ataque realizado el jueves contra una refinería ubicada en la región rusa de Omsk, situada a unos 2.500 kilómetros de la frontera ucraniana. En esa oportunidad, las fuerzas de Kiev utilizaron drones FP-6, en una operación que también estuvo dirigida contra infraestructura vinculada con el procesamiento de petróleo.
Kiev también apuntó contra instalaciones militares y centros tecnológicos
Los ataques de este viernes no se limitaron al sector energético, ya que las fuerzas ucranianas informaron operaciones contra tres instalaciones relacionadas con la industria militar rusa. La ofensiva incluyó además un sistema de defensa antiaérea Pantsir S-1 ubicado en la región de Krasnodar, en el sur del territorio ruso.
Otro de los objetivos mencionados fue un centro de datos de Yandex, una de las principales compañías tecnológicas de Rusia. De acuerdo con la información difundida, se trató del segundo ataque contra instalaciones de esa empresa en apenas dos días, aunque no se precisaron las consecuencias operativas ni el alcance de los daños ocasionados.
La combinación de objetivos energéticos, militares y tecnológicos refleja una estrategia orientada a afectar diferentes componentes de la infraestructura rusa. Sin embargo, el impacto efectivo de estas operaciones dependerá de los daños confirmados y de la capacidad de las instalaciones alcanzadas para mantener o recuperar su funcionamiento.
Ucrania y Estados Unidos negocian en Miami una posible salida a la guerra
Mientras se desarrollaban las operaciones militares, representantes del Gobierno ucraniano comenzaron una nueva ronda de conversaciones con enviados del presidente estadounidense, Donald Trump. Las reuniones se llevan adelante en Miami y está previsto que continúen hasta el sábado, con la participación de funcionarios europeos y representantes de organismos internacionales.
La agenda contempla cuestiones relacionadas con las garantías de seguridad para Ucrania, las condiciones de un eventual acuerdo de paz y un programa de recuperación económica para el período posterior al conflicto. Las conversaciones también buscan avanzar en propuestas que permitan reducir las diferencias entre las posiciones de Kiev y Moscú.
Por parte de Ucrania participan el jefe de gabinete presidencial, Kirilo Budanov, Rustem Umiérov, Sergi Kislitsia y David Arakhamia. La delegación estadounidense incluye a Jared Kushner y Steve Witkoff, además de representantes del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y del Departamento del Tesoro.
Reino Unido, Francia, Alemania y la OTAN participan de las conversaciones
La nueva instancia diplomática también contempla la participación de asesores de seguridad nacional del Reino Unido, Francia y Alemania. A ellos se suman representantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y de la Unión Europea, en un intento por coordinar posiciones sobre las garantías que podrían ofrecerse a Ucrania en un eventual escenario de posguerra.
Uno de los puntos centrales de las negociaciones es determinar qué mecanismos permitirían garantizar la seguridad ucraniana después de un posible cese de las hostilidades. La discusión incluye aspectos militares, políticos y económicos, además de las condiciones necesarias para avanzar en la reconstrucción de las zonas afectadas por los enfrentamientos.
La participación europea responde al impacto que el conflicto mantiene sobre la seguridad regional y a la necesidad de coordinar cualquier eventual acuerdo con los países que respaldan a Ucrania. Por el momento, no se anunciaron compromisos definitivos ni avances concretos que permitan anticipar una fecha para el final de la guerra.
Washington intenta reactivar las gestiones diplomáticas con Rusia
Las conversaciones en Miami representan un nuevo intento de Estados Unidos por recuperar el impulso de las negociaciones, después de un período en el que la atención internacional estuvo concentrada en el conflicto con Irán. Durante ese tiempo, las autoridades ucranianas denunciaron una intensificación de los bombardeos rusos contra diferentes objetivos dentro de su territorio.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió el jueves sobre los riesgos del estancamiento diplomático y señaló la necesidad de encontrar nuevas alternativas para avanzar hacia una solución. Desde Washington también trascendió que los equipos negociadores comenzaron a elaborar propuestas adicionales después de mantener contactos recientes con representantes rusos y ucranianos.
Donald Trump, que hasta el momento no consiguió concretar un acuerdo para detener las hostilidades, anticipó además la posibilidad de mantener una nueva conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin. Ese contacto podría formar parte de los esfuerzos destinados a explorar condiciones para retomar una negociación más amplia.
La ofensiva militar continúa mientras se busca un acuerdo de paz
Los ataques ucranianos contra instalaciones situadas a grandes distancias de la frontera muestran que las operaciones militares continúan desarrollándose en paralelo con las gestiones diplomáticas. Kiev mantiene su estrategia de atacar objetivos que considera vinculados con la capacidad militar y energética rusa, mientras busca respaldo internacional para alcanzar un eventual acuerdo.

La ofensiva sobre Ujtá, Omsk, Krasnodar y otras instalaciones mencionadas por las autoridades ucranianas amplía el alcance geográfico de las operaciones y vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de determinadas infraestructuras estratégicas. Hasta el momento, no se dispone de una evaluación independiente completa sobre los daños ocasionados por los ataques más recientes.
Las conversaciones previstas en Miami continuarán durante el sábado, con la expectativa de acercar posiciones sobre seguridad, reconstrucción y posibles mecanismos para detener la guerra. Sin embargo, las diferencias entre las partes y la continuidad de las operaciones militares mantienen abierto un escenario de incertidumbre sobre el resultado de las negociaciones.