
La mina de oro de Andacollo, paralizada desde hace casi una década y envuelta en una compleja disputa judicial, quedó a un paso de iniciar una nueva etapa. Una sentencia de la jueza comercial porteña María Soledad Casazza declaró la rescisión del contrato entre Trident Southern Explorations de Argentina SRL y la estatal neuquina Cormine, un fallo que, según el gobierno provincial, cambia por completo el escenario y permite avanzar hacia una nueva licitación.
“Es una resolución muy favorable y que nos abre un panorama hacia un nuevo proceso de licitación, que ya lo tenemos muy avanzado”, afirmó a Diario RÍO NEGRO el presidente de Cormine, Mariano Brillo. El funcionario celebró la decisión y sostuvo que la empresa adjudicataria “no quería tener la mina”, una postura que —aseguró— quedó probada a lo largo del conflicto.
El giro judicial llegó tras un cambio de estrategia impulsado por la nueva gestión provincial, que optó por intervenir activamente en el concurso de acreedores que Trident mantiene abierto desde 2020. Tanto Cormine como la fiscalía de Estado se opusieron al proceso de salvataje que impulsaba Eco Friendly SA, una firma desconocida que buscaba quedarse con el proyecto mediante un acuerdo con los acreedores.
La retirada de Eco Friendly en octubre aceleró el desenlace: ahora el concurso avanza hacia la declaración de quiebra y el remate de bienes de Trident. Con el contrato de usufructo ya rescindido, la Provincia queda en condiciones de ofrecer nuevamente la mina a inversores, mientras sigue adelante el reclamo por la deuda que dejó la concesionaria.
Aunque aún resta que la sentencia quede firme —el plazo de apelación vence la próxima semana—, en el gobierno neuquino hay expectativa de que la Cámara confirme la decisión. Solo entonces Cormine abrirá formalmente la convocatoria.
Brillo adelantó que la licitación tendrá condiciones más rigurosas que las anteriores. “Vamos a ser más estrictos. Cormine va a tener una participación activa, como hoy ocurre con GyP, y tendremos el control ambiental”, explicó.
Si bien no hay fechas definidas, estimó que el proceso podría lanzarse durante el primer trimestre del próximo año. El gobernador Rolando Figueroa insistió públicamente en que la mina debe licitarse “como corresponde” y solo a empresarios con capacidad real de explotación.
El interés existe, según Cormine. Brillo aseguró que varias compañías “serias” realizaron consultas preliminares y que las perspectivas son buenas: el yacimiento, de escala pequeña a mediana, apenas fue explotado en un 10 % y cuenta con reservas “comprobadas y genuinas”.
La historia reciente de Andacollo está marcada por frustraciones. Antes de Trident, la explotación estuvo en manos de Andacollo Gold, que también abandonó la actividad y terminó en quiebra. La Provincia apuesta ahora a un modelo con mayor control estatal para evitar que la mina vuelva a quedar abandonada.
Con la vía judicial despejada y la presión política para reactivar la producción, el gobierno neuquino se prepara para un nuevo intento de poner en marcha uno de los yacimientos más emblemáticos del Norte provincial.