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Una fuga de gas dentro de un departamento del barrio porteño de Villa Devoto derivó en una tragedia que conmocionó a la comunidad. Una niñera de 32 años y dos niños de apenas 2 y 4 años, a quienes cuidaba, murieron tras intoxicarse mientras permanecían en la vivienda. El hecho ocurrió durante la tarde y obligó a un amplio despliegue de servicios de emergencia en la zona.
El alerta se activó cerca de las 18, cuando la madre de los menores llamó al 911 al no poder comunicarse con la cuidadora y advertir que nadie respondía dentro del domicilio ubicado sobre la calle Mercedes al 4400. Personal policial, bomberos y equipos médicos ingresaron al inmueble y encontraron a las tres personas inconscientes, presuntamente afectadas por la acumulación de gas en el ambiente cerrado.
Los profesionales de salud constataron que la mujer ya no presentaba signos vitales al momento de ser asistida. Los dos niños fueron trasladados de urgencia a un hospital cercano con maniobras de reanimación en curso, pero horas después se confirmó su fallecimiento. El cuadro compatible con intoxicación por gas generó consternación entre vecinos y familiares, que aguardaban noticias en la vereda mientras se desarrollaba el operativo.
Operativo de emergencia y primeras pericias
Tras el hallazgo, bomberos ventilaron el departamento y revisaron las instalaciones internas para detectar el origen de la pérdida. En paralelo, técnicos de la empresa distribuidora cortaron el suministro de gas del edificio de manera preventiva para evitar nuevos riesgos. El procedimiento incluyó mediciones de concentración y chequeos de artefactos, cañerías y ventilaciones, con el objetivo de descartar otras posibles filtraciones.
Habitantes del inmueble señalaron que en días previos se había percibido olor a gas en sectores comunes, un dato que ahora forma parte de la investigación. Algunos residentes aseguraron haber notado molestias y haber advertido la situación, lo que abre interrogantes sobre eventuales fallas en el sistema o demoras en la detección del problema. Esos testimonios serán incorporados a las actuaciones judiciales.
La causa quedó en manos de la fiscalía correspondiente, que dispuso peritajes técnicos y la recolección de documentación sobre habilitaciones, mantenimiento y estado de las instalaciones. Los especialistas intentan determinar si se trató de una fuga accidental, de un desperfecto estructural o de una omisión en controles obligatorios. El resultado de esas pericias será clave para establecer eventuales responsabilidades.
Antecedentes y advertencias sobre el riesgo del gas
El episodio reavivó la preocupación por los riesgos asociados a escapes de gas y a la intoxicación por monóxido de carbono en viviendas. Durante el invierno, con ambientes cerrados y artefactos funcionando de manera continua, las probabilidades de accidentes aumentan. La falta de ventilación adecuada y el mal estado de estufas o calderas pueden generar concentraciones letales en pocos minutos.
Especialistas en seguridad domiciliaria insisten en la necesidad de realizar controles periódicos, verificar rejillas de ventilación y revisar conexiones con personal matriculado. También recomiendan prestar atención a síntomas como mareos, dolor de cabeza o somnolencia, que pueden anticipar una intoxicación. La instalación de detectores de gas o monóxido es otra medida preventiva que puede marcar la diferencia en situaciones críticas.
Mientras la investigación avanza, el barrio permanece conmocionado por la muerte de la trabajadora y de los dos niños. El caso vuelve a exponer la vulnerabilidad de los hogares frente a fallas invisibles y refuerza el reclamo por controles estrictos, mantenimiento adecuado y respuestas rápidas ante cualquier señal de alarma que pueda evitar una tragedia similar.