El resultado de las elecciones legislativas del 26 de octubre dejó heridas abiertas dentro de Juntos Somos Río Negro, donde los reproches internos y los gestos de distanciamiento comenzaron a hacerse evidentes. En varias localidades clave, como Cipolletti y Bariloche, la derrota encendió alarmas políticas y expuso fricciones entre referentes del oficialismo provincial.
En Cipolletti, el revés fue por amplio margen y el intendente Rodrigo Buteler quedó en el centro de las críticas partidarias. A su lado, el secretario general de la Gobernación, Nelson Cides, también es señalado como responsable del “desastre electoral”, según describen fuentes internas. Ambos dirigentes, considerados hasta hace poco figuras ascendentes del espacio, “ya se pueden sentir en el freezer”, relatan desde el entorno de Juntos Defendemos Río Negro, donde el clima es de malestar y repliegue.
Bariloche: del respaldo público al distanciamiento político
En Bariloche, las repercusiones no fueron menores. Si bien hubo fotos recientes de unidad entre el intendente Walter Cortés y el gobernador Alberto Weretilneck, en el lanzamiento de los Juegos Rionegrinos, la relación entre ambos se enfrió tras los comicios. “Ya nada es como antes”, admiten cerca del jefe comunal, quien reclama el cumplimiento de compromisos asumidos durante la campaña, entre ellos el reasfalto de la ruta al Aeropuerto, la culminación de la Terminal de Ómnibus y la solución definitiva al Vertedero Municipal.
La confianza mutua, que nunca fue plena, se resquebrajó tras la elección. Los llamados son menos frecuentes y las respuestas más lentas, lo que alimenta la sensación de distancia política entre la gobernación y el municipio más grande de la provincia.
Un escenario político en revisión
Cortés, que mantiene activa la obra pública local con recursos propios, depende en buena medida de la asistencia provincial para sostener el ritmo de los proyectos y cerrar los compromisos financieros del año. La tensión con Weretilneck podría complicar la coordinación de obras clave y el tratamiento de las cuentas municipales de cara a 2026.
En los próximos días, el Concejo Municipal comenzará a debatir el presupuesto y la tarifaria para el próximo año, donde el oficialismo local necesitará los votos del bloque de Juntos. Será la primera prueba concreta para medir hasta dónde llega el enfriamiento político y si la crisis post electoral se limita a una coyuntura pasajera o marca el inicio de un distanciamiento más profundo entre el gobernador y el intendente barilochense.
Por ahora, dentro del partido provincial suenan dos frases que resumen el momento: “hay varios padres de la derrota” y “cada uno se guarda en su trinchera”. El golpe electoral aún duele y sus efectos comienzan a sentirse en la estructura de poder rionegrina.
