El conflicto de la Cooperativa 127 Hectáreas volvió a escalar este jueves, cuando Jorge Salas —aún presidente pese a las múltiples denuncias por defraudación— ingresó sorpresivamente a Casa de Gobierno mientras un grupo de socios se movilizaba reclamando respuestas. La visita, realizada sin convocatoria oficial y en plena mediación judicial, profundizó la desconfianza hacia la conducción de la cooperativa y alimentó la sensación de que el conflicto está lejos de resolverse.
La movilización se gestó a partir de mensajes que circularon en redes sociales sobre una supuesta “excelente noticia”, lo que generó expectativas entre los damnificados. Sin embargo, quienes se acercaron al monumento al General San Martín se encontraron con un escenario totalmente distinto: Salas había ido por su cuenta a reunirse con funcionarios, sin transparentar los motivos ni informar previamente a los socios.
Una negociación confusa que despierta más preguntas que certezas
Según pudo reconstruir LM Neuquén, Salas habría llevado una propuesta para destrabar el conflicto en el marco de la mediación del Ministerio Público Fiscal. Pero la ausencia de comunicación oficial volvió a poner en evidencia el manejo hermético de la cooperativa y la falta de claridad sobre las opciones que se discuten en la negociación.
La propuesta se centra nuevamente en los lotes de la Meseta, un predio sin servicios, alejado del ejido, adquirido a privados y donde solo se realizó un mínimo desmalezamiento. La idea de que la cooperativa pueda urbanizar semejante extensión con sus propios recursos resulta, para muchos socios, poco creíble, especialmente cuando se habla de obras millonarias y de un aporte provincial cuya existencia nadie confirma formalmente.
La posibilidad de que la cooperativa venda lotes para financiar obras, con la promesa de que el Gobierno provincial agregue un “reconocimiento económico”, suena más a un salvavidas improvisado que a un plan real. Lo único cierto, por ahora, es que no existe un proyecto aprobado, ni cronogramas, ni garantías concretas.
Los dúplex sin terminar, otro indicio del colapso institucional
A la incertidumbre sobre los lotes se suma el estado crítico de las viviendas. De los cerca de 100 dúplex comprometidos, solo 50 están habitables. El resto tiene avances mínimos o apenas una platea. No hay certezas sobre cómo se completarán las obras, quién las financiará ni en qué plazos podrían entregarse.
La falta de respuestas alimenta la indignación de los socios, que ven pasar los años mientras los proyectos prometidos se deterioran, se judicializan o quedan abandonados. Lo más preocupante es que, aun en este contexto, Salas mantiene el control formal de la cooperativa y negocia a puertas cerradas.
Un ingreso que sembró malestar y evidencia una gestión sin transparencia
El ingreso sorpresivo de Salas a Casa de Gobierno no solo tomó desprevenidos a los socios. También generó malestar dentro del propio Ejecutivo, donde la prioridad del día estaba puesta en la paritaria estatal en el CAM. La ausencia de los principales funcionarios en la sede de Gobierno alimentó la sospecha de que el presidente de la cooperativa actuó por su cuenta, sin agenda oficial definida.
Mientras la mediación continúa y las causas judiciales siguen vigentes, la pregunta que domina entre los socios es inevitable:
¿qué negoció Salas y por qué lo hizo sin informar a quienes deberían ser los primeros en conocer cualquier propuesta?
La falta de transparencia, la indefinición de los proyectos y el deterioro de la confianza hacen que la situación de la Cooperativa 127 Hectáreas se perciba cada vez más como un conflicto estancado, plagado de dudas y con un futuro incierto para decenas de familias que aún esperan lo que les prometieron hace años.
