Dólar oficial $1.435- Dólar Turista 1.865,50 – Dólar blue $1.415 – Dólar MEP $1.437,01 – Contado con Liqui $1.480,06 – Riesgo País 573 //
En julio, el dólar oficial registró un fuerte salto del 8,8%, acompañado por una suba del 9,1% en el mercado paralelo. Con este nuevo movimiento, la cotización oficial acumula un alza del 25% en lo que va del año, superando la inflación estimada para el mismo período, que ronda el 18%.
El movimiento en el tipo de cambio se da en un contexto de creciente tensión financiera, con suba del riesgo país y retroceso de acciones locales, en contraste con lo que ocurre en otros mercados emergentes de la región. Analistas atribuyen este escenario a una combinación de factores: el reacomodamiento del tipo de cambio tras un período de atraso, el impacto de la deuda pública y la incertidumbre política de cara a las elecciones legislativas de octubre.
La proximidad de los comicios de medio término genera nerviosismo en los mercados financieros. Se espera que el resultado electoral funcione como un plebiscito a la gestión de Javier Milei, especialmente a su programa de ajuste fiscal, desregulación económica y reformas estructurales.
Una victoria oficialista podría contribuir a estabilizar las variables financieras y dar señales de continuidad de las políticas implementadas. Sin embargo, una derrota tendría efectos inmediatos: los mercados podrían anticipar un eventual giro hacia el déficit, los controles y la emisión, lo que afectaría la capacidad del Estado para afrontar sus compromisos.
El peso de la deuda pública es otro de los factores que explica el recalentamiento cambiario. En agosto vencen títulos por $38 billones, una cifra equivalente a una base monetaria completa. Aunque el Gobierno eliminó los pasivos remunerados del Banco Central sin un default ni un plan Bonex, lo cierto es que la deuda fue trasladada al Tesoro.
Este cambio no resuelve el problema de fondo: con el riesgo país en niveles elevados, Argentina tiene serias dificultades para renovar vencimientos en condiciones sostenibles. La falta de financiamiento genuino incrementa el riesgo de recurrir nuevamente a la emisión, con el consiguiente impacto sobre la inflación.
Si la presión sobre el tipo de cambio se intensifica y la cotización alcanza el techo de la banda cambiaria, el Banco Central debería intervenir vendiendo reservas. Las reservas brutas superan los USD 40.000 millones, aunque gran parte de ese monto corresponde a préstamos internacionales y depósitos privados.
Un escenario adverso podría forzar al Gobierno a modificar la banda cambiaria o incluso a abandonar el esquema, lo que sería interpretado como un fracaso del plan económico. En ese caso, se esperaría una suba de la inflación en el corto plazo.
El Gobierno apuesta a que los votantes validen en las urnas su programa de estabilización. Si eso ocurre, podría registrarse una baja del riesgo país, una moderación del tipo de cambio y un descenso paulatino de las tasas de interés, en línea con una reactivación de la desinflación.
Mientras tanto, el recalentamiento cambiario refleja la fragilidad del equilibrio actual y la dificultad para sostenerlo sin un respaldo político y financiero sólido. Con vencimientos a la vista y un frente electoral abierto, el margen de maniobra es cada vez más estrecho.