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Neuquén AR

Sequía histórica: los embalses del Limay y el Neuquén reciben hasta 40% menos de agua

La escasez de nieve en la cordillera neuquina durante el último invierno comenzó a reflejarse en los caudales que llegan a los principales ríos y embalses de la región. Técnicos advierten que el fenómeno podría intensificarse en el verano, complicando a sectores productivos y turísticos.

Los datos de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) confirman que tanto el río Neuquén como el Limay registran mermas de hasta el 40% respecto a los promedios históricos. Esta reducción responde a un invierno más seco que lo habitual y a la escasa acumulación de nieve en la alta montaña.

El ingeniero Horacio Collado, del área técnica de la AIC, explicó que el panorama actual es más severo en la cuenca del Neuquén, aunque ambos ríos muestran niveles preocupantes. Subrayó que los embalses podrían estar visiblemente más bajos durante el verano, aunque aclaró que no se esperan problemas inmediatos en el abastecimiento de agua potable o de riego.

El funcionario destacó que la mayor preocupación es hacia adelante: el deshielo no aportará los volúmenes esperados y, con la baja probabilidad de lluvias en primavera y verano, los embalses ingresarán a la temporada de mayor consumo con reservas insuficientes.

Desde la Provincia ya se activaron medidas extraordinarias. El Gobierno neuquino decretó la emergencia para el sector ganadero de la precordillera y la estepa, donde la falta de agua en campos y ríos amenaza la supervivencia del ganado. Se destinarán más de 4.000 millones de pesos en créditos y asistencia directa.

El secretario de Producción, Diego García Rambeaud, aseguró que la situación es crítica: “Hay ríos en la parte alta del Limay que están hasta un 50% más bajos que lo habitual. No hay campo que aguante sin agua”. El financiamiento busca sostener a los productores mediante créditos diferenciados por escala.

En los valles irrigados también habrá cambios. El Ejecutivo provincial anticipó que el agua se priorizará para chacras efectivamente en producción, evitando que se deriven volúmenes a parcelas inactivas, una práctica que en años anteriores generó derroches.

La falta de nieve también golpeó al turismo invernal. Centros de esquí como Chapelco, Caviahue y Batea Mahuida dieron por terminada la temporada antes de lo previsto, evidenciando que el impacto de la sequía trasciende lo agrícola y alcanza al sector turístico.

En Neuquén capital, el secretario de Medio Ambiente, Francisco Baggio, criticó el manejo “discrecional” de los ríos en función de la demanda eléctrica de grandes ciudades del país. Recordó que en años pasados la regulación de caudales generó inundaciones en urbanizaciones próximas a los brazos del río Limay.

El funcionario reconoció que, si bien el abastecimiento de agua potable está garantizado, en el plano recreativo podría haber complicaciones. “Puede que veamos cambios en los balnearios, con sectores del fondo al descubierto. Vamos a reforzar los controles para garantizar la seguridad de los bañistas”, aseguró.

El desafío es doble: enfrentar una sequía estructural en la cordillera y administrar los recursos hídricos de manera eficiente en las ciudades y áreas productivas. Lo que ocurra en los próximos meses será clave para definir si la escasez de nieve de este invierno marca el inicio de un nuevo ciclo de sequías prolongadas en la región patagónica.

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