Dólar oficial $1.385 – Dólar Turista 1.800,50 – Dólar blue $1.400 – Dólar MEP $1.401,03 – Contado con Liqui $1.465,40 – Riesgo País 532
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Con la llegada de las altas temperaturas y el aumento de bañistas en el río Limay, los trabajadores del sector insisten en que tirarse desde el puente está expresamente prohibido y representa un riesgo grave tanto para quienes se arrojan como para quienes circulan por debajo, ya sea nadando o en embarcaciones.
El secretario general del Sindicato de Guardavidas de Neuquén, Ariel Tarifeño, recordó que no se trata de una advertencia teórica sino de hechos concretos ocurridos en temporadas anteriores. “Hace un par de años un chico se tiró, cayó mal y tuvimos que rescatarlo e inmovilizarlo. Fue trasladado por una ambulancia y quedó con secuelas cervicales”, relató.
Poca profundidad, altura y circulación de personas: un combo peligroso
El puente se encuentra sobre la avenida Ara San Juan, un sector donde el caudal del río es bajo y la profundidad irregular. A eso se suma la altura de la estructura y el tránsito constante de canoas, kayaks y bañistas, lo que multiplica las posibilidades de un accidente grave.
“Debajo del puente hay zonas muy bajas. Es muy riesgoso que alguien se largue desde arriba, pero también corre peligro quien pasa por debajo. Puede terminar siendo un doble accidente”, explicó Tarifeño, quien remarcó que el riesgo no distingue edades: se observan tanto niños como adultos saltando.
Si bien en el lugar hay cartelería visible que prohíbe los saltos, además de patrullajes policiales y presencia de guardavidas, la conducta persiste. “Tocamos silbato, advertimos, prevenimos, pero cuando se va la policía muchos vuelven. Es algo muy serio y muy peligroso”, sostuvo.
Falta de herramientas y sobrecarga en la prevención
Desde el sector explicaron que los guardavidas no cuentan con poder de policía, lo que limita su capacidad de intervención directa. “Nos ponemos firmes, pero no podemos obligar a nadie a bajarse del puente. Eso nos obliga a dividir la atención entre el puente y las zonas habilitadas para bañarse, lo que también genera riesgos”, señaló Tarifeño.
La situación se agrava en los momentos de mayor afluencia, cuando la vigilancia debe repartirse entre amplios sectores del río y puntos conflictivos como el puente.
Propuestas para una solución estructural
Ante la reiteración del problema, los guardavidas comenzaron a plantear soluciones de fondo. Una de las propuestas es la colocación de mallas metálicas o barreras físicas que impidan treparse al puente, similares a las instaladas en el puente peatonal sobre la Ruta 7.
Además, impulsan la conformación de una mesa de trabajo interinstitucional que involucre a guardavidas, Prefectura, Recursos Hídricos y la Municipalidad de Neuquén, con el objetivo de diseñar estrategias conjuntas de prevención y control.
Tarifeño también advirtió sobre una situación similar en el puente del balneario Valentina Brun de Duclot, en Balsa Las Perlas. Aunque allí los casos son menos frecuentes, el riesgo persiste por la amplitud del brazo del río y la falta de cobertura del lado rionegrino.
“Sería importante coordinar con las municipalidades de Neuquén y Cipolletti y con la policía para sumar puestos de guardavidas del lado de Río Negro, así podemos responder más rápido ante cualquier emergencia”, concluyó.
Mientras tanto, los trabajadores insisten en un mensaje claro y reiterado: tirarse desde los puentes no es un juego ni una hazaña, es una práctica prohibida que puede terminar en tragedia.