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Salario vs. inflación: la percepción de la clase media

Un informe privado revela que, pese a la desaceleración del IPC, la mayoría de los argentinos percibe que sus salarios siguen corriendo por detrás de los precios. Servicios, transporte y alimentos básicos explican el malestar.

Aunque los índices oficiales muestran una inflación en retroceso, el alivio todavía no llega al bolsillo de la clase media. La percepción mayoritaria es que los sueldos continúan perdiendo poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida, en especial por el impacto de los servicios, el transporte y los combustibles.

Así lo refleja un relevamiento de la consultora Centric, analizado por la periodista especializada en economía Rocío Kalenok, quien advirtió que la baja del Índice de Precios al Consumidor (IPC) no se traduce, al menos por ahora, en una mejora concreta de la capacidad de consumo.

“Argentina es una foto aparte: venimos de años con una de las inflaciones más altas del mundo, incluso comparada con países en conflicto”, explicó Kalenok. En ese contexto, señaló que los salarios muestran un comportamiento de “efecto serrucho”, según un informe de la Universidad de Buenos Aires: los ingresos suben de forma esporádica, pero luego vuelven a quedar rezagados frente a los aumentos de precios.

El estudio revela que el 77% de los encuestados considera que su salario perdió contra la inflación, una percepción extendida que atraviesa distintos niveles de ingreso. A la vez, el 64% se autopercibe como clase media baja o baja, una señal de deterioro social que ya alcanza a más de la mitad de los consultados.

Uno de los factores centrales es el peso creciente de los gastos fijos. “Hoy se destina mucho más dinero al pago de servicios, transporte y combustibles. Esos rubros consumen una porción cada vez mayor del ingreso y dejan menos margen para otros consumos”, señaló Kalenok. Se trata, además, de ítems que suelen aumentar por encima del promedio inflacionario, lo que refuerza la sensación de que la desaceleración del IPC no se refleja en la vida cotidiana.

El informe también muestra una brecha entre la percepción individual y la del contexto general: el 55% considera que la situación económica del país es peor que la propia, una mirada que combina cautela personal con pesimismo macroeconómico.

El impacto del ajuste se evidenció incluso en las decisiones de fin de año. Casi la mitad de los encuestados (48%) anticipó menores gastos para las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y muchos admitieron haber reducido o cancelado vacaciones por la pérdida del poder adquisitivo.

Inflación de diciembre: leve aceleración en la Ciudad

En paralelo a estas percepciones, la Ciudad de Buenos Aires registró en diciembre una inflación del 2,7%, por encima del 2,5% de noviembre, y cerró 2025 con un alza acumulada del 31,8%. El rubro de mayor incidencia fue Transporte, con un incremento del 5,5%, seguido por Alimentos y bebidas, que promedió 2,4%, con fuertes subas en carnes (7,4%), frutas (3,7%) y panificados (2,0%). La caída en verduras y legumbres (-5,9%) ayudó a moderar parcialmente el índice.

El dato porteño funciona como anticipo de la medición nacional que difundirá el INDEC el próximo 13 de enero. Las consultoras privadas proyectan un número similar o levemente superior al de noviembre.

Mientras tanto, la estadística muestra una desaceleración que aún no se siente en el bolsillo. Para buena parte de la clase media, la inflación podrá estar bajando, pero el salario todavía no alcanza.

Fuente NA (Noticias Argentinas)

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