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La reestructuración del Instituto Nacional del Cáncer (INC), absorbido este año por el Ministerio de Salud de la Nación, obligó a la provincia de Río Negro a asumir con fondos propios funciones que antes contaban con apoyo técnico y financiero nacional. La transformación del organismo dejó sin efecto líneas estratégicas de prevención, diagnóstico, tratamiento y cuidados paliativos, generando una serie de vacíos que impactan directamente en la gestión local del cáncer.
Frente a la discontinuación de programas como la provisión de opioides esenciales, los test de sangre oculta para cáncer colorrectal o la estrategia de detección de VPH, Río Negro respondió con una reorganización presupuestaria para sostener la cobertura a más de 900 pacientes con tratamientos activos en el sistema público. El mes próximo se iniciará una nueva licitación para adquirir medicamentos oncológicos, con una partida inicial superior a los 378 millones de pesos.
A nivel territorial, la provincia mantuvo operativos sus tres centros de formación en cuidados paliativos ubicados en Bariloche, El Bolsón y General Roca, aunque la falta de becas y capacitaciones nacionales genera incertidumbre sobre su continuidad. También continúa en funcionamiento el Programa Provincial de Atención Paliativa y Cronicidad Avanzada, que opera en 28 hospitales con una modalidad de atención que combina lo domiciliario y lo hospitalario, las 24 horas del día.
La ausencia del INC afectó también los espacios de articulación federal. La pérdida de una referencia técnica común dificulta la coordinación entre provincias, la construcción de consensos y la actualización conjunta de normativas, elementos esenciales para políticas integrales en salud.
Como parte de su estrategia de respuesta, Río Negro priorizó la promoción del tamizaje desde el primer nivel de atención, el fortalecimiento de la infraestructura diagnóstica y terapéutica, y el desarrollo de redes como el Registro de Tumores Hospitalario (RITA), activo hoy en seis hospitales y fundamental para la planificación epidemiológica.
Sin apoyo nacional, la provincia apuesta a sostener con recursos propios un modelo que había logrado integrar prevención, tratamiento y formación profesional en el abordaje del cáncer. La continuidad de esa estrategia dependerá ahora de la capacidad local para mantener servicios críticos en medio de una creciente descentralización sanitaria.