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La actividad industrial volvió a mostrar señales de contracción en febrero, con una caída interanual de 8,7% en el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero, según datos del INDEC. En el primer bimestre del año, el retroceso acumulado alcanzó el 6%, en un escenario en el que 14 de las 16 ramas fabriles registraron bajas.
En ese contexto adverso, dos sectores lograron desmarcarse y sostener parcialmente el nivel general: la refinación del petróleo y la industria química, ambos con fuerte anclaje en el desarrollo de Vaca Muerta.
La refinación se consolidó como el principal motor del mes. En febrero, el sector registró una suba interanual de 19,7%, con un acumulado de 9,9% en el primer bimestre. El nivel de actividad alcanzó los 120,7 puntos, el más alto dentro del bloque que integran petróleo, químicos y plásticos.
El crecimiento estuvo impulsado por una mayor disponibilidad de crudo, en línea con el incremento de la producción no convencional en la cuenca neuquina. Ese fenómeno se trasladó directamente a las plantas refinadoras, que elevaron sus niveles de procesamiento.
Entre los productos, el gasoil encabezó la expansión con una suba interanual de 23,8%, reflejando la demanda del transporte, el agro y la actividad extractiva. Las naftas crecieron 10,8%, mientras que otros derivados —como propano, butano y lubricantes— mostraron el mayor salto del segmento, con un alza de 27,3%.
En contraste, el fueloil cayó 2,1% y los asfaltos retrocedieron 12,2% en el mes, en un comportamiento que podría estar asociado a la menor dinámica de la obra pública.
El desempeño de la refinación encuentra un correlato directo en la producción de Vaca Muerta, que en febrero registró un crecimiento interanual del 31,4% en el IPI minero. La mayor extracción de crudo no convencional se traduce en un incremento de la carga en refinerías y en la oferta de combustibles.
Por su parte, la industria química también aportó al resultado general, con una suba de 3,7% interanual y un acumulado de 5,6%. El crecimiento estuvo liderado por los productos farmacéuticos, que avanzaron 11,2% interanual, seguidos por los químicos básicos, con un alza de 11,3%.
Sin embargo, al interior del sector se observaron caídas en segmentos como gases industriales (-11,1%), agroquímicos (-9,6%) y pinturas (-7,7%), lo que refleja un comportamiento heterogéneo.
Otro de los rubros relevantes para la Patagonia, el de minerales no metálicos, mostró una baja de 7,2% interanual. El dato más significativo fue la caída del cemento (-10,2%), un indicador clave de la obra pública y la infraestructura, que sugiere un freno en los grandes proyectos.
En contraposición, la producción de cal y yeso creció 24,2%, mientras que los artículos elaborados de cemento y yeso avanzaron 2,3%, lo que evidencia una dinámica más sostenida en la construcción de menor escala.
El contraste entre el desplome general de la industria y el crecimiento puntual de la refinación expone el peso creciente del complejo hidrocarburífero en la estructura productiva, con Vaca Muerta como eje de ese comportamiento diferencial.