Punta del Este se prepara para una temporada récord impulsada por el regreso masivo del turismo argentino. Precios equiparados con la costa bonaerense, beneficios fiscales y un fuerte calendario de eventos explican por qué el destino recupera un público que había perdido hace casi una década.
El verano 2026 marcará un punto de inflexión para el turismo uruguayo. La Cámara Uruguaya de Turismo anticipó que Punta del Este recibirá una afluencia excepcional de visitantes argentinos, un fenómeno que no se observaba desde mediados de la década pasada. Según Javier Azcurra, vicepresidente de CAMTUR y empresario del balneario, las reservas superan ampliamente las del año anterior y reflejan un renovado atractivo del destino para viajeros que habían optado por veranear en el país.
Azcurra señaló que este resurgimiento está directamente vinculado a una variable determinante: los precios. Después de años de una brecha desfavorable, la gastronomía y la hotelería de Punta del Este muestran valores “muy similares o prácticamente iguales” a los de Mar del Plata, Pinamar o Villa Gesell. Esta paridad, sumada a la posibilidad de ahorro en dólares durante los últimos semestres, abrió la puerta al regreso de un segmento que había abandonado el destino por motivos económicos.
Un fenómeno transversal que abarca jóvenes y familias
De acuerdo con CAMTUR, el regreso argentino se manifiesta en dos segmentos dinámicos: el público joven, que combina playa con eventos nocturnos, y las familias que viajan fuera de la primera quincena de enero, cuando el alojamiento reduce sus valores. Azcurra afirmó que incluso una tercera franja —turistas que hace años optaban por la costa argentina— vuelve a considerar Punta del Este ante precios prácticamente equivalentes. La última vez que Uruguay tuvo un nivel de competitividad semejante fue en 2017.
El impacto económico es significativo. El turismo argentino representa el 65% del movimiento de sol y playa del país vecino y, para la próxima temporada, se espera no solo superar los 300.000 visitantes del año pasado, sino también aumentar el consumo promedio por turista. Se proyecta un flujo sostenido durante todo enero y febrero, producto de la conjunción entre valores accesibles, beneficios fiscales y oferta recreativa ampliada.
El gobierno uruguayo mantiene además un incentivo clave: la exoneración del 22% de IVA para turistas internacionales en hotelería y gastronomía. Este beneficio, vigente desde hace varios años, vuelve especialmente competitivos los paquetes de alojamiento, cenas y consumos urbanos, consolidando a Punta del Este entre las opciones preferidas del público argentino que prioriza calidad con costos previsibles.
Eventos, fiestas y una agenda que potencia la temporada 2026
La programación estival también explica el fenómeno. Para los primeros quince días, entre el 27 de diciembre y el 10 de enero, ya están confirmadas 50 fiestas para el público joven, que combinan DJs internacionales, propuestas de playa y predios exclusivos. A ello se suma una cartelera cultural y deportiva que incluye recitales, ferias, espectáculos al aire libre y actividades en paradores emblemáticos.
Los operadores turísticos destacan que esta combinación de competitividad, beneficios económicos y una nutrida agenda de entretenimiento permite que Punta del Este recupere la densidad turística que la caracterizó durante décadas. La llegada de miles de argentinos, sumada al tradicional flujo brasileño y europeo del primer tramo del verano, proyecta una ocupación alta en hoteles, alquileres temporarios y complejos residenciales.
Con precios que sorprenden, una infraestructura consolidada y una oferta recreativa que se renueva cada año, Punta del Este vuelve a posicionarse como uno de los destinos más codiciados del verano sudamericano. La temporada 2026 promete no solo superar los registros previos, sino reconfigurar las preferencias de un público argentino cada vez más atento al valor real de sus vacaciones.



