Dólar oficial $1.450 – Dólar Turista 1.885 – Dólar blue $1.435 – Dólar MEP $1.447,50 – Contado con Liqui $1.497,50 – Riesgo País 512 //
Dólar oficial $1.450 – Dólar Turista 1.885 – Dólar blue $1.435 – Dólar MEP $1.447,50 – Contado con Liqui $1.497,50 – Riesgo País 512 //
La crisis política en Irán sumó este lunes un nuevo capítulo de impacto internacional. En medio de las denuncias por la represión contra las masivas protestas que sacuden al país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que impondrá un arancel adicional del 25% a todas las naciones que mantengan vínculos comerciales con la República Islámica.
“Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con Irán pagará un arancel del 25% sobre todas sus operaciones con Estados Unidos”, afirmó el mandatario a través de sus redes sociales, en un mensaje que busca presionar a terceros países para que corten lazos económicos con Teherán. La decisión fue presentada como una respuesta directa a la violencia ejercida por el régimen contra los manifestantes.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte condena internacional por el accionar de las fuerzas de seguridad iraníes. Organizaciones de derechos humanos con sede en el exterior denunciaron que al menos 648 personas murieron y más de 10.600 fueron detenidas desde el inicio de las protestas, mientras que el bloqueo de internet y las restricciones a las comunicaciones dificultan la verificación independiente de los hechos dentro del país.
Desde Washington, Trump sostuvo además que Irán habría intentado abrir un canal de diálogo tras las amenazas de Estados Unidos. “Irán llamó, quieren negociar”, aseguró ante la prensa, aunque advirtió que su administración evalúa “opciones muy fuertes” si la represión continúa. El canciller iraní, Abbas Araghchi, reconoció que existen contactos con enviados estadounidenses, pero remarcó que cualquier negociación deberá basarse en “intereses y preocupaciones mutuas”.
La presión diplomática también se intensificó desde Europa. Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Canadá condenaron la violencia estatal contra los manifestantes, mientras que el Parlamento Europeo anunció restricciones al ingreso de representantes diplomáticos iraníes como señal de rechazo. En contraste, China expresó su oposición a la “interferencia externa” y Turquía advirtió que una mayor injerencia internacional podría agravar la crisis.
Las protestas, que estallaron a fines de diciembre por el colapso del rial, la suba de precios y el deterioro del poder adquisitivo, evolucionaron rápidamente hacia consignas contra el régimen. La respuesta oficial fue una represión sostenida, con operativos de seguridad, detenciones masivas y cortes de servicios de comunicación, lo que agudizó el aislamiento de Teherán en la escena global.
Con la amenaza de nuevos aranceles estadounidenses y la creciente condena internacional, el gobierno iraní enfrenta no solo una crisis interna sin precedentes recientes, sino también un escenario de mayor presión externa. La medida anunciada por Trump marca un giro hacia una estrategia de castigo económico indirecto, que podría afectar a terceros países y reconfigurar el mapa de relaciones comerciales con Irán en las próximas semanas.