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Neuquén AR

Producir carne en la Patagonia: un desafío geopolítico más allá de lo sanitario

La eliminación de la barrera sanitaria que impide el ingreso de carne con hueso a la Patagonia genera un debate que involucra no solo cuestiones sanitarias, sino también profundas implicancias geopolíticas y económicas.

 

 

 

Jorge Dillon, médico veterinario y asesor de la unidad de presidencia del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), alertó sobre las consecuencias de la resolución N°180 del organismo, que permitiría la entrada de carne con hueso a la región patagónica. Según Dillon, esta medida podría afectar la rentabilidad de los productores de la zona, debido a la dinámica de oferta y demanda, lo que podría generar un descenso en los precios de los animales y una pérdida de competitividad en la producción ganadera local.

¿Un mensaje negativo para el mundo?

El especialista señaló que, más allá del impacto sanitario, la decisión de permitir el ingreso de carne con hueso a la Patagonia representa un mensaje negativo a nivel internacional, ya que no considera los efectos económicos y geopolíticos a largo plazo. Dillon recordó que el precio de la carne en la región es más alto debido a las condiciones particulares de producción, como la adversidad climática y la lejanía de los centros urbanos, lo que hace que los costos de producción sean mayores.

 Jorge Dillon es un médico veterinario

“El valor que pagan los frigoríficos por los animales en la Patagonia es más alto debido a la oferta y la demanda en esa zona. Ese precio podría disminuir, y si eso ocurre, con los costos de producción que existen en la región, se pierde rentabilidad”, explicó Dillon. Esta disminución en los ingresos podría llevar a los productores a considerar abandonar la actividad, lo que tendría un impacto directo en el arraigo territorial.

La importancia geopolítica de la Patagonia

El asesor de SENASA subrayó que, más allá de las cuestiones sanitarias, es crucial considerar el arraigo territorial. “Hay que pensar también en mejorar la infraestructura, las comunicaciones, brindar asistencia crediticia y establecer exenciones impositivas para incentivar a los productores a quedarse en la Patagonia. No queremos una Patagonia desierta”, afirmó.

Dillon destacó que la región patagónica es estratégica desde el punto de vista geopolítico, ya que su producción ganadera no solo abastece a los mercados nacionales, sino que también juega un papel clave en el desarrollo económico y social de la zona.

Brasil y el ingreso de carne extranjera

El especialista también abordó la posibilidad de que Brasil comience a exportar carne con hueso a la Patagonia. A partir de la mitad del año, Brasil podría obtener el reconocimiento como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, lo que le permitiría exportar carne a la región. Este movimiento podría generar aún más presión sobre los productores argentinos y fortalecer los argumentos de los frigoríficos de la región pampeana, que han insistido en la apertura de la barrera sanitaria.

“El 1 de junio podrían obtener el certificado y comenzar a exportar directamente”, indicó Dillon, señalando que este hecho sumaría complejidad al debate interno en Argentina sobre la regulación de la carne en la Patagonia.

Un enfoque estratégico para el futuro

Para Dillon, la clave está en desarrollar un programa estratégico que permita, de manera gradual, abrir el mercado de carne con hueso sin comprometer la producción local. Propuso que SENASA convoque a los sectores involucrados —productores, veterinarios y organismos técnicos— para elaborar un plan que defina bajo qué condiciones y en qué plazos podría suspenderse la vacunación contra la fiebre aftosa en la Patagonia.

En este sentido, el especialista sugirió que Argentina siga el ejemplo de países como Brasil y Bolivia, que han trabajado en la transición hacia un estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación. “Debemos integrar esta medida a un programa serio, como lo hizo Brasil. Ellos tardaron diez años, diseñaron un plan y hoy están listos para dejar de vacunar. Nosotros debemos hacer lo mismo”, concluyó.

La producción de carne en la Patagonia va más allá de lo sanitario; implica una cuestión geopolítica, económica y social que debe ser tratada con la debida atención. Las decisiones tomadas en los próximos meses definirán el futuro de la región y su capacidad para mantenerse competitiva en un mercado global cada vez más complejo.

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