21 de junio de 2024
Neuquén AR

Prepagas disparadas: 3 formas de bajar tu cuota de inmediato y qué resignás con cada una

A muchos afiliados su plan actual se les volvió demasiado caro. Qué alternativas “low cost” existen para no caerse del sistema.

Las prepagas se encarecieron sin anestesia desde que el Gobierno les quitó los controles: cerca del 40% en enero, otro 25% en febrero, 23% en marzo y ya avisan para abril otro incremento de hasta 19%.

Producto de estos saltos siempre acumulativos, a muchos afiliados la cuota se les volvió de pronto imposible de pagar. Y se lanzaron a averiguar cómo podrían pagar menos para no “caerse” del sistema.

“Con los últimos aumentos empezamos a recibir consultas como nunca antes de personas que notan con desesperación que ya no pueden seguir pagando, y buscan alternativas”, explicó a Clarín Fabien Barralón, creador de ElegíMejor, una web gratuita que compara planes, cartillas y prestaciones de múltiples prepagas.

Los pacientes, según este especialista, tienen a disposición distintos caminos para reducir su pago mensual de inmediato. En algunos casos, dentro de su misma empresa (lo más cómodo); en otros casos, haciendo un traspaso.

La pregunta clave es, en cualquier caso, a cambio de qué se conseguirá el ahorro: qué coberturas, servicios, seguridades y beneficios habrá que resiginar.

A los que hoy se encuentran en planes “VIP” seguramente les alcance con irse a uno con menos prestadores y lujos. Pero a quienes ya están en un esquema común sólo les queda tomar una decisión más drástica. A continuación, tres vías posibles para el recorte y qué se debe saber sobre cada una.

Ajustar gastos en salud, una decisión siempre delicada. Foto: Shutterstock.

Ajustar gastos en salud, una decisión siempre delicada. Foto: Shutterstock.

Opción 1: en la misma prepaga, ir a un plan con menos servicios

Cuando un afiliado plantea que ya no puede afrontar el costo de las cuotas, lo primero que le ofrecen en su empresa es pasar a un esquema menos completo, que baja la factura mensual pero que aún permite atenderse -al menos en teoría- sin abonar copagos por cada consulta, práctica o estudio.

“Una misma prepaga suele ofrecer hasta cinco planes distintos con precios que cambian muchísimo de uno al otro. La diferencia pasa en general por la amplitud de la cartilla, la inclusión o no de ciertas prestaciones y la cantidad de oficinas de atención, entre otras cuestiones”, comentó Barralón.

Así, al pasar a un esquema más económico la cobertura del Programa Médico Obligatorio (lo más básico) sigue garantizada, pero en general mediante una cartilla más acotada, sin los sanatorios de mayor categoría ni cobertura para prácticas no esenciales (por ejemplo, cirugías estéticas).

También suelen ser mucho menores los reintegros por atenderse con prestadores externos a la cartilla. Y es posible que sumen copagos para las visitas médicas a domicilio.

En las prepagas más conocidas, por ejemplo, los planes top hoy pueden superar los $300 mil o incluso los $500 mil mensuales para un joven de 35 años (por vía particular). Pero por planes menores las mismas firmas están cobrando menos de $170 mil o $130 mil.

Así compara planes de prepagas la web ElegíMejor. Imagen: Captura.

Opción 2: cambiarse a una prepaga más barata

Si también el plan más bajo de una prepaga líder se tornó imposible de mantener, es clave saber que hay empresas con valores mucho más económicos. “No tienen el renombre de las más conocidas, pero muchas prestan un servicio muy bueno”, aseguran en ElegíMejor.

Esa plataforma, de hecho, muestra que existen en el mercado planes básicos con precios 40%, 50% o hasta 70% más bajos que lo que cuesta el plan más bajo de una empresa de primera línea.

Para un joven de 35 años, por ejemplo, aparecen opciones desde $38 mil o $45 mil mensuales (contra más de $100 mil o $130 mil). Claro que, en general, las cartillas serán mucho más limitadas y los estándares de atención, menos exigentes.

Mientras dure la crisis, se puede aguantar en un plan “low cost”. Foto: Shutterstock.

Opción 3: bajar a un plan “low cost” con copagos

Hay planes que cubren todo el PMO y que ofrecen reducir el gasto fijo mensual sin necesariamente achicar la cartilla o sacrificar calidad en las prestaciones. Lo que hacen es cobrar copagos (o más copagos) para estimular a que los pacientes no usen las prestaciones más de lo estrictamente necesario.

Los copagos son aranceles que el afiliado debe abonar cada vez que hace una consulta médica o se somete a un estudio, tratamiento o práctica ambulatoria.

En internaciones no se aplican. A veces tampoco al atenderse en ciertos centros propios ni al usar la telemedicina, pero sí en todo lo demás. Y se mantienen los descuentos en medicamentos.

La mayor ventaja es que esto permite pagar cuotas mensuales 15%, 25% o hasta 40% menores que las de un plan sin copagos. La gran desventaja es que el gasto en salud se vuelve menos previsible: varía cada mes según cuánto y cómo se use el servicio.

De esta forma, lo que se paga podrá ser menos que antes si todos en la familia se mantienen sanos. Pero también podrá ser más en aquellos meses en los que sea necesario ir mucho al médico. Afiliados jóvenes y sanos, cada vez más, se ven tentados por este tipo de propuestas .

Fuente Clarín

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