Dólar oficial $1.385 – Dólar Turista 1.800,50 – Dólar blue $1.410 – Dólar MEP $1.412,42 – Contado con Liqui $1.468,05 – Riesgo País 520
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La suba del dólar de esta semana tras las elecciones en Buenos Aires y la consolidación largamente por encima de los $ 1.400 provocó un nuevo aumento de la nafta y el gasoil.
Las petroleras, a partir del sistema que implementó YPF de “micropricing” -con el que cambia los precios en cualquier momento del día y a lo largo de 170 corredores geográficos- dejaron de comunicar los cambios en sus valores. Ya no hay un valor de referencia; hay miles.
Los consumidores, que antes podían conocer con la aplicación Precios en Surtidor dónde estaba cada una de las más de 5.000 estaciones de servicio del país y sus precios al instante, ahora ya no tienen más esa información disponible.
El último registro oficial es de julio e incluso las cámaras que nuclean a los empresarios dueños de estaciones de servicio no pueden seguir la evolución de los precios. El portal Surtidores, que traza la historia de los valores de YPF en la Ciudad de Buenos Aires, calculó que en promedio en los últimos 45 días el aumento de la nafta y el gasoil rondó el 5% a 6%.
Algo similar sucedió en Shell (operada por la brasilera Raízen, que puso en venta el negocio para reducir su deuda), Axion y Puma Energy (manejada por Trafigura, uno de los interesados en las estaciones de Shell).
Sin embargo, tras las elecciones en Buenos Aires y su impacto negativo en el mercado, “ese atraso se amplió a un 14%”.
Los precios de los combustibles en el país se determinan por cuatro variables: el precio internacional (determinante para las importaciones de gasoil premium o para fijar una paridad de exportación del petróleo), el dólar (al ser una commodity), los biocombustibles (que se mezclan en las refinerías) y los impuestos.

Después de que en junio se disparara el precio del petróleo por la guerra entre Israel e Irán y que en julio volara el dólar en Argentina, las refinadoras locales no pudieron trasladar a los consumidores esa volatilidad, ya que entendieron que la demanda no podría soportar subas tan grandes de golpe.
Las ventas al público de combustibles cayeron un 1,2% interanual en julio y cortaron una tendencia positiva de los cuatro meses anteriores. Con el nuevo enfriamiento de la economía, se espera que los consumidores vuelvan a recurrir a opciones más baratas -como la súper y el GNC- y que retroceda el consumo de nafta premium, que es un 20% más cara.