Dólar oficial $1.460 – Dólar Turista 1.898 – Dólar blue $1.440 – Dólar MEP $1.464,98 – Contado con Liqui $1.508,38 – Riesgo País 516 //
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El centro de datos, que alcanzará una potencia de 500 MW, será desarrollado junto a la empresa Sur Energy y podría consumir cerca del 3% de toda la energía eléctrica del país, según cálculos basados en los datos de CAMMESA. Con esa magnitud, el complejo se ubicaría entre los más grandes del mundo y marcaría un hito sin precedentes para el sector tecnológico argentino.
Pero también abre un nuevo frente: la presión sobre el sistema eléctrico nacional. En un contexto de déficit energético estructural, garantizar un flujo estable para una instalación de semejante escala supone desafíos técnicos, económicos y ambientales.
De acuerdo con Daniel Fiorda, director de operaciones de SkyOnline, los centros de datos de inteligencia artificial “requieren una continuidad total; un corte, aunque sea breve, puede costar millones de dólares y dañar la reputación de una empresa”. Según el Uptime Institute, el 54% de las interrupciones en data centers cuestan más de US$100.000, y el 20% supera el millón.
Fiorda advierte que “el problema excede a Argentina; es una disyuntiva global”. En efecto, un informe de The Guardian estima que la IA consumirá 23 gigavatios de potencia a fin de año, más del doble de lo que utilizan países enteros como Suiza o los Países Bajos.
Consciente del impacto de este tipo de proyectos, el gobierno de Javier Milei lanzó un programa de desarrollo nuclear para abastecer la creciente demanda eléctrica del sector tecnológico. El plan, encabezado por Demian Reidel (presidente de Nucleoeléctrica Argentina), contempla incorporar reactores modulares pequeños (SMR) que garanticen energía continua, escalable y limpia.
Además, el Ejecutivo prevé licitar el 44% de las acciones de Nucleoeléctrica en el mercado internacional, con la meta de atraer inversión privada y acelerar los tiempos de implementación.
Sin embargo, la transición hacia fuentes nucleares o renovables no será inmediata. “Un reactor, por más chico que sea, requiere tiempo. Lo mismo un parque eólico o una línea de transmisión”, advierte Fiorda. “Todo lo que es energía está sobredemandado y los tiempos de entrega son mucho más largos de lo habitual”.
Los data centers de IA, especialmente los que utilizan GPUs de Nvidia para aprendizaje automático, consumen hasta 40 veces más energía que los servidores tradicionales. Por eso, las grandes tecnológicas están repensando sus sistemas de refrigeración, almacenamiento y redes eléctricas.
La elección de la Patagonia no es casual. Su clima frío reduce costos de enfriamiento y su baja densidad poblacional minimiza riesgos de congestión. Sin embargo, la escala del proyecto exigirá infraestructura eléctrica, vial y de conectividad sin precedentes en la región.
Para las autoridades nacionales y provinciales, la inversión representa una oportunidad histórica. Pero también un desafío mayúsculo: lograr que el boom de la IA no se transforme en una factura impagable de energía.
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