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El estado de Virginia se prepara para enfrentar uno de los episodios climáticos más severos de los últimos años. La llegada de una intensa tormenta invernal, impulsada por aire ártico proveniente de Canadá, encendió las alarmas en todo el territorio, donde las autoridades anticipan nevadas intensas, acumulación de hielo, vientos fuertes y temperaturas extremas que podrían derivar en cortes prolongados de energía.
La gobernadora demócrata Abigail Spanberger advirtió que el impacto del temporal podría ser “catastrófico” y llamó a la población a tomar precauciones con antelación. “Debido al viento, al hielo y a las temperaturas bajo cero, esperamos interrupciones significativas del suministro eléctrico, incluso después de que haya dejado de nevar”, afirmó durante una conferencia de prensa, en la que instó a los hogares a prepararse para varios días de contingencia.
Según los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional, Virginia se encuentra en la trayectoria directa de la tormenta, que avanzará desde el sur hacia el noreste y dejará importantes acumulaciones de nieve y hielo en amplias zonas del estado. La combinación de precipitaciones congeladas y ráfagas intensas eleva el riesgo de caída de árboles y daños en el tendido eléctrico, un escenario especialmente sensible en un estado donde una parte importante de los hogares depende de la calefacción eléctrica.
Ante la magnitud del fenómeno, Virginia declaró el estado de emergencia y activó planes de respuesta en coordinación con agencias locales y federales. Las autoridades recomendaron evitar viajes innecesarios, abastecerse de alimentos, agua y medicamentos, y contar con fuentes alternativas de calefacción y energía.
El impacto ya comenzó a sentirse en la región: se suspendieron clases en varios distritos escolares, se registraron cancelaciones masivas de vuelos y se emitieron advertencias de circulación restringida en rutas y autopistas. En áreas cercanas a Washington D.C., los meteorólogos anticiparon condiciones de visibilidad casi nula y un descenso brusco de la sensación térmica, capaz de provocar congelamiento de la piel en pocos minutos.
Más allá de las nevadas, el mayor desafío para Virginia será la persistencia del frío extremo. Los especialistas prevén que, una vez superada la tormenta principal, las temperaturas se mantendrán muy por debajo de lo normal durante varios días, dificultando el deshielo y prolongando los riesgos sobre la infraestructura eléctrica.
El peso del hielo acumulado puede alcanzar cientos de kilos sobre ramas y líneas de alta tensión, lo que incrementa la posibilidad de nuevos apagones aun después de que cesen las precipitaciones. En ese contexto, el gobierno estatal reiteró su llamado a la población para mantenerse informada a través de canales oficiales y extremar las medidas de cuidado.
“Estamos ante un evento climático excepcional”, subrayó Spanberger. “La preparación temprana puede marcar la diferencia para atravesar esta emergencia con el menor impacto posible”.