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Neuquén AR

Nueva fractura en el PRO de Río Negro: Martina Lacour rompe con el bloque y expone la crisis interna del partido

 

La salida de Martina Lacour del bloque legislativo del PRO en Río Negro dejó mucho más que una simple reconfiguración parlamentaria. La decisión de la legisladora barilochense volvió a exponer la crisis interna que atraviesa el partido amarillo en la provincia y confirmó un proceso de desgaste político que se profundiza desde hace varios meses.

Con duras críticas hacia la conducción partidaria encabezada por Juan Martín, Lacour oficializó su alejamiento y anunció que continuará su mandato como legisladora independiente. El movimiento reduce el bloque del PRO a apenas cuatro integrantes dentro de la Legislatura provincial y deja al descubierto un escenario de creciente fragmentación opositora.

Pero lo más fuerte no fue la ruptura en sí, sino los argumentos utilizados para justificarla. Lacour habló de falta de diálogo político, bloqueo de participación interna, sectores cerrados y una lógica de obediencia personal dentro del partido.

Las acusaciones golpean directamente sobre uno de los problemas más sensibles que enfrenta hoy el PRO en distintos puntos del país: la dificultad para sostener estructuras internas competitivas, abiertas y con capacidad de contener liderazgos diversos en medio del avance de La Libertad Avanza.

El conflicto venía gestándose desde hace tiempo. La tensión se profundizó durante el proceso interno partidario, cuando la legisladora intentó competir con una lista propia y, según denunció, la Junta Electoral partidaria bloqueó su participación. A partir de allí, la relación política quedó prácticamente rota.

La ausencia de Lacour en el reciente encuentro partidario realizado en Bariloche terminó funcionando como la señal definitiva de una ruptura que ya parecía inevitable.

La crisis del PRO también golpea en Río Negro

La salida de Lacour no ocurre en un vacío político. Se da en un momento particularmente delicado para el PRO a nivel nacional, donde el partido atraviesa fuertes tensiones internas, pérdida de identidad propia y dificultades para definir su relación con Javier Milei.

En Río Negro, ese escenario aparece todavía más complejo. El PRO nunca logró consolidar una estructura electoral sólida ni transformarse en una fuerza verdaderamente competitiva a nivel provincial.

La propia Lacour lo planteó de manera explícita en su carta de salida: sostuvo que el partido “no tiene hoy en Río Negro caudal electoral suficiente para competir en soledad”.

La frase funciona casi como una radiografía del momento político que atraviesa el espacio amarillo en gran parte del interior del país. El crecimiento libertario absorbió buena parte del electorado opositor tradicional y dejó al PRO atrapado entre dos dilemas: fusionarse políticamente con Milei o intentar sostener una identidad propia cada vez más debilitada.

La relación con La Libertad Avanza, otro foco de tensión

Otro de los puntos más delicados del planteo de Lacour fue su referencia al vínculo quebrado con La Libertad Avanza.

La relación entre ambos espacios atraviesa una etapa de enorme fragilidad, marcada por desconfianzas mutuas, disputas territoriales y diferencias de conducción. Mientras algunos sectores del PRO buscan acercarse al oficialismo nacional, otros intentan preservar autonomía política frente al liderazgo libertario.

En Río Negro, esa tensión también se traduce en disputas personales y armados cruzados que complican cualquier estrategia de unidad opositora.

El problema de fondo para el PRO es que el crecimiento de Milei alteró completamente el tablero político tradicional. Muchos dirigentes amarillos quedaron atrapados entre acompañar al oficialismo nacional o resistir una absorción política que amenaza con vaciar al partido.

Más que una salida individual

Aunque formalmente se trata de la decisión de una legisladora provincial, la ruptura de Lacour refleja un fenómeno más amplio: la fragmentación progresiva de las fuerzas opositoras tradicionales frente al nuevo escenario político argentino.

Las críticas sobre falta de democracia interna, personalismo y cierre político también revelan otro problema estructural: muchos partidos comenzaron a funcionar más como estructuras de liderazgo que como espacios colectivos de construcción política.

En ese contexto, el PRO rionegrino aparece hoy atravesado por múltiples tensiones simultáneas: pérdida de volumen electoral, conflictos internos, dificultades de conducción y una relación cada vez más incierta con La Libertad Avanza.

La salida de Martina Lacour no cambia por sí sola el mapa político provincial. Pero sí deja una señal clara: la reconfiguración opositora en Río Negro todavía está lejos de estabilizarse y las fracturas internas podrían seguir profundizándose en los próximos meses.

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