Mientras la mayoría de las provincias argentinas sufrieron destrucción de puestos de trabajo de hasta el 15%, Neuquén registró un crecimiento del 2,9%, impulsado por el boom de Vaca Muerta y la expansión de sectores asociados.
En un contexto nacional marcado por la pérdida de más de 220.000 empleos privados desde la asunción de Javier Milei en noviembre de 2023, Neuquén emerge como un caso atípico: la provincia patagónica logró incrementar su empleo formal en 4.102 puestos (+2,9%), consolidándose como una excepción en la región.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), otras provincias patagónicas y del norte del país sufrieron fuertes retrocesos: Santa Cruz perdió un 15% de su fuerza laboral, La Rioja un 11,2% y Formosa un 8,1%. El principal impacto se concentró en los sectores de construcción e industria, especialmente en aquellas provincias más dependientes de obra pública o de industrias tradicionales.
En contraste, Neuquén destacó por la expansión sostenida del sector hidrocarburífero, principalmente en Vaca Muerta. La explotación de petróleo y gas no solo generó empleo directo, sino que también impulsó la actividad en proveedores, logística, transporte y comercios locales. Según especialistas de Fundar, la provincia ha sido la que más empleo formal ha generado en la última década, consolidando su posición como motor laboral del sur argentino.
A diferencia de Santa Cruz, donde la privatización de campos de petróleo convencionales provocó la pérdida de cerca de 4.000 empleos, Neuquén capitalizó la producción no convencional y logró sostener la creación de puestos de trabajo. Tucumán fue la otra provincia que mostró un leve crecimiento, con apenas 121 empleos (+0,1%), gracias al sector agroindustrial, especialmente la cadena citrícola.
El contraste con las provincias más grandes también es notable: Buenos Aires perdió 44.220 puestos (-2,2%), CABA 29.312 (-1,9%) y Santa Fe 10.007 (-1,9%), con la mayor caída concentrada en la manufactura. Córdoba redujo 8.815 empleos (-1,7%).
Analistas advierten que la experiencia de Neuquén demuestra que sectores estratégicos como el petróleo y sus cadenas de valor pueden funcionar como amortiguadores frente a la recesión nacional, mientras que regiones dependientes de la obra pública y la industria tradicional siguen siendo las más vulnerables.
En definitiva, la provincia se posiciona como un oasis laboral en la Patagonia, mientras gran parte del país enfrenta un escenario crítico para la generación de empleo formal.

