
El secretario de Energía y Minería de la Nación, Daniel González, realizó uno de los anuncios más relevantes del sector en los últimos meses al confirmar la ampliación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) a todo el upstream. La novedad fue comunicada durante el almuerzo por el Día del Petróleo organizado por el IAPG y marca un giro estratégico del Gobierno nacional para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta y multiplicar la llegada de capitales. Según señaló González, la decisión se tomó apenas horas antes del evento y aún resta definir parámetros técnicos, aunque ya se delinean los primeros criterios de elegibilidad.
Producción incremental e inversión mínima: los dos ejes que definirán el acceso al régimen
El funcionario detalló que el primer requisito para acceder a los beneficios del RIGI —reducción impositiva, libre disponibilidad de divisas y estabilidad regulatoria— será que los proyectos acrediten producción incremental. Este punto es central, ya que en la práctica posiciona a Vaca Muerta como el principal destino elegible, dado que la cuenca no convencional es hoy la única con capacidad de sostener incrementos significativos de producción. Lo que aún no está definido es la línea base desde la cual se medirá ese crecimiento, un aspecto clave para evitar controversias entre operadoras y asegurar una implementación uniforme.
El segundo punto será la exigencia de una inversión mínima para ingresar al régimen, similar a los 200 millones de dólares que establece actualmente la normativa. Este filtro apunta a atraer grandes proyectos y dar señales de previsibilidad a actores globales. Según González, la instrucción de avanzar con esta ampliación surgió del ministro Luis Caputo y responde a una propuesta elevada por el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, en línea con la estrategia de la provincia de potenciar el desarrollo no convencional.
Un “cambio de paradigma” para destrabar inversiones y acelerar el desarrollo energético
El secretario destacó que el RIGI ya demostró impacto inmediato en la industria, destrabando proyectos estratégicos como Vaca Muerta Sur, los dos barcos de GNL impulsados por PAE y al menos otros cinco desarrollos no convencionales hoy en evaluación. Además, subrayó que la llegada de nuevos jugadores internacionales —como la entrada de Continental Resources al mercado local— confirma que la industria responde cuando encuentra reglas claras y estabilidad macroeconómica. Para González, el sector necesitará entre 20 y 30 mil millones de dólares anuales para sostener el ritmo de crecimiento.
El mensaje del Gobierno fue que el Estado no será actor directo del desarrollo, sino generador de condiciones. “Las inversiones las hace mejor el sector privado”, afirmó González, remarcando que el equilibrio fiscal es condición innegociable para atraer financiamiento y potenciar la valuación de activos.
Expectativas del sector privado: más pozos, más infraestructura y costos más competitivos
El presidente del IAPG, Ernesto López Anadón, celebró el anuncio, aunque advirtió que alcanzar la meta de 1,5 millones de barriles diarios requerirá perforar al menos mil pozos por año, un nivel de actividad que demandará financiamiento masivo y una reducción sustancial de costos. Alertó que aún persisten brechas importantes respecto al shale estadounidense, especialmente en servicios y equipamientos, por lo que mejorar la competitividad será clave para sostener el impulso en 2026, un año que se anticipa con precios internacionales más bajos.
La ampliación del RIGI abre así un nuevo capítulo para la industria hidrocarburífera argentina. Si se define una implementación ágil y precisa, el régimen podría convertirse en la herramienta más poderosa para escalar Vaca Muerta, atraer inversiones globales y apuntalar el crecimiento energético del país.