
En estado de shock y después de haber sido estabilizada en el Hospital Pirovano, Candela Arizaga contó lo que recuerda del confuso episodio que mantuvo con Facundo Moyano en el departamento del barrio porteño de Belgrano. La joven describió situaciones de miedo durante las horas compartidas con el sindicalista, además de mencionar la presencia de un supuesto dealer conocido como “Pinocho”.
Así lo aseguró su abogado, Diego Sorto, tras una extensa reunión con su clienta, en la que también participaron familiares y una amiga de Arizaga.
Según Sorto, todo comenzó el domingo 2 de agosto. Candela relató que, tras ir a ver el partido de River Plate ante Rosario Central, fue con Moyano a su domicilio. Se sabe que allí hubo consumo de cocaína, pero en la investigación se intenta reconstruir todo lo demás que sucedió hasta que la joven saliera corriendo desesperada y semidesnuda durante la madrugada del martes 4.
El abogado señaló que Candela refirió miedo dentro del departamento y que, en medio de la situación confusa, salió del lugar. “En un momento sentí miedo, me escapé”, transmitió sobre las palabras de su clienta.
Asimismo, dijo que la joven aportó el apodo de un supuesto dealer, “Pinocho”, quien habría sido convocado por Moyano para suministrar droga durante el encuentro. “Hay un montón de situaciones que el fiscal va a tener que escuchar”, indicó Sorto.

Sobre el estado físico de la joven, precisó que presentó lesiones en la planta del pie producto de haber salido corriendo descalza, además de un golpe en la rodilla. Las pericias hasta el momento avalan el relato: la médica legista que la analizó solo encontró un raspón en una de sus rodillas, producto de la caída durante su carrera.
En resumen, afirmó que no hay señales de agresión física de parte de Moyano, pero remarcó que “lo que va a tener claramente es una violencia psicológica tremenda”.
Por otra parte, el abogado mencionó que la familia y el entorno de la joven sostienen que ella no consumía drogas antes de entablar la relación con Moyano, la cual inició a principios de este año.
El caso se encuentra en investigación por los delitos de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad. Interviene la Unidad de Flagrancia Norte, a cargo del auxiliar fiscal Julián Pistone.
En un primer momento, Candela fue asistida por un policía que afirmó que ella dijo que Moyano “la mantenía encerrada” en el departamento y que la había golpeado. Luego, la trasladaron al Hospital Pirovano, donde, de acuerdo a la información de los médicos, presentaba un cuadro de hipotensión arterial y taquicardia. También evidenciaba un “notorio y evidente estado de intoxicación por presuntos estupefacientes”.
Moyano también dio su versión en la Justicia: “Quiero decir que mi vínculo con Candela, mi novia, siempre fue amoroso, afectivo nunca hubo ningún tipo de tensión y menos de agresión física o verbal. Y tampoco el día de la imputación de los hechos hubo impedimento de que salga o entre del departamento”, dijo en su indagatoria.
Moyano fue liberado el martes por la noche, aunque permanece bajo medidas restrictivas, sin poder acercarse a Arizaga durante el proceso judicial.