Nicolás Maduro volvió a elevar el tono frente al despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe. En un acto en Caracas, el presidente venezolano pidió directamente al “pueblo de Estados Unidos” que detenga lo que calificó como una avanzada bélica ordenada por la administración de Donald Trump. “No a la guerra”, insistió, al tiempo que advirtió sobre el riesgo de “una tragedia” para toda Sudamérica.
El mensaje se dio en un encuentro internacional de juristas transmitido por VTV, donde Maduro habló incluso en inglés: “Peace, peace, peace. The order is peace, war no”. Luego lanzó una pregunta cargada de tensión geopolítica: “¿Queremos otra Gaza en Suramérica?”. Agregó que en la región “triunfará la paz” y rechazó cualquier reedición de conflictos prolongados como los de “Libia o Afganistán”.
El contexto: la operación militar “Southern Spear”
Las declaraciones del mandatario venezolano ocurrieron un día después de que el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, anunciara la operación “Southern Spear” (Lanza del Sur), presentada por Washington como una ofensiva contra el narcotráfico en América Latina.
Aunque no se revelaron detalles, se presume que el operativo incluye el amplio despliegue naval y aéreo que Estados Unidos mantiene desde agosto pasado cerca de aguas venezolanas. El Pentágono difundió imágenes del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, acompañado por otros buques y aeronaves de combate.
Ataques recientes y escalada de tensión
El Comando Sur confirmó un nuevo ataque en aguas internacionales el 10 de noviembre que dejó cuatro muertos. Según el informe oficial, se trató de un “ataque cinético letal” contra una lancha utilizada por organizaciones criminales. Con este episodio, ya son cerca de 80 los fallecidos en más de veinte intervenciones registradas desde agosto en la zona del Caribe.
Maduro sostiene que estas acciones ponen en riesgo la estabilidad regional y denunció que EE.UU. busca justificar una intervención. Estados Unidos, en cambio, asegura que sus operaciones están dirigidas exclusivamente a combatir redes de narcotráfico.
La tensión crece mientras el despliegue militar continúa y Venezuela refuerza su discurso internacional contra lo que considera una amenaza directa a su soberanía.
