Con un promedio salarial que supera los 2,6 millones de pesos, Neuquén consolida el liderazgo nacional en remuneraciones del sector privado. El peso del petróleo y el gas, la expansión del shale y las asimetrías regionales explican diferencias que llegan a quintuplicar los ingresos de varias provincias.
El crecimiento sostenido de Vaca Muerta continúa impactando en la estructura salarial de Neuquén, que volvió a encabezar el ranking nacional de sueldos privados. Datos recientes de Interbanking confirmaron que en octubre de 2025 la provincia alcanzó un ingreso promedio de $2.659.048, impulsado por la intensa actividad hidrocarburífera y la expansión de los proyectos asociados al shale.
Esta cifra no solo ubica a Neuquén por encima del resto de las jurisdicciones, sino que también multiplica por cinco los niveles salariales de distritos del norte argentino. La dinámica energética, que sostiene empleos altamente especializados, marca una distancia cada vez mayor entre las regiones productoras y el resto del país.
Detrás de Neuquén se posicionaron Chubut, con un promedio de $1.789.204 favorecido por su plataforma petrolera onshore y offshore, y Río Negro, con $1.682.624, que capitaliza servicios y proveedores vinculados a la cadena energética. En paralelo, el promedio nacional informado por el INDEC se ubicó en torno a los $1.350.000, una brecha que evidencia el peso diferencial de la industria.
La Encuesta Permanente de Hogares también mostró el contraste con el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde el salario neto promedio rondó los $1.593.245. Según un análisis del Grupo de Apoyo al Proyecto Petrolero, la masa asalariada neuquina en el sector privado creció sostenidamente en la última década, acompañando los hitos de desarrollo de Vaca Muerta.
El cuadro es muy distinto en provincias como Santiago del Estero, donde los ingresos apenas superan los $449.000 mensuales. La comparación subraya una brecha estructural que no se limita entre regiones: dentro de la propia Neuquén, el sector de petróleo y gas ―que emplea al 16,5% del personal registrado― concentra el 38% de la masa salarial y aporta cerca de la mitad del Producto Bruto Geográfico. En meses de aguinaldo, esa diferencia se amplifica.
Si bien comercio y construcción reúnen buena parte del empleo privado, sus remuneraciones se mantienen varios escalones por debajo del promedio petrolero. Las provincias energéticas también encabezaron los aumentos interanuales, reflejando un ritmo propio marcado por la demanda de personal calificado.
A pesar del dinamismo salarial, un punto crítico sigue sin resolverse: la brecha de género, que se mantiene en el 27%, y la baja participación femenina en los segmentos mejor remunerados de la cadena hidrocarburífera. Aunque distintos programas buscan incorporar más mujeres en tareas operativas y técnicas, los indicadores todavía no muestran un cambio estructural.
Con salarios récord, un mercado laboral en expansión y una economía fuertemente atada al desempeño energético, Vaca Muerta continúa profundizando un modelo de crecimiento que multiplica oportunidades, pero también desigualdades dentro y fuera de la Patagonia.

