
La cita era a las 9 de la mañana del pasado viernes. En su celular Luis Rodríguez recibió la convocatoria del régimen de Nicolás Maduro para acudir al Cuartel de la Montaña, el mausoleo del ex presidente Hugo Chávez, para adiestrarse en el uso de armas de guerra y defender la revolución chavista.
“Soy chavista pero no quiero ser carne de cañón para defender a los jerarcas del gobierno. Sé que nosotros vamos a ser los primeros a los que van a matar cuando ocurra un enfrentamiento. Por eso no voy a registrarme en la milicia”, confiesa Rodríguez a Clarín, quien pidió cambiar su verdadera identidad porque teme represalias.
Y es que este albañil caraqueño de 30 años vive en el populoso barrio de Catia, un bastión chavista. Posee el Carnet de la Patria, un programa social del régimen que controla por teléfono a unos 4,5 millones de seguidores inscritos que reciben “bonos de guerra” y beneficios económicos como viviendas y bolsas de comida a cambio de su lealtad con el régimen.
A su lado el herrero William González, de 70 años, tampoco quiere alistarse en la milicia bolivariana. “No quiero salir disparando a los opositores. Nos han dicho que esa es la orden que les dan a los que se registran en los cuarteles en caso de que derrumben al gobierno. Por muy chavista que sea no soy ladrón ni asesino. Además sabemos que los corruptos del gobierno saldrán corriendo con mucho dinero que han robado y nosotros los pendejos nos quedamos sin nada ni nadie que nos defienda”, dice.
El herrero González afirma con contundencia que “aquí no pasará nada. No habrá intervención militar de Estados Unidos como lo hace ver Maduro”. Todos ponen sus barbas a remojo. Nada es seguro y todos viven en la incertidumbre.
El llamado que ha hecho Maduro desde hace tres semanas para alistarse en la Milicia Nacional Bolivariana, el quinto componente de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) creado por Chávez en 2009, para enfrentar a la flota naval de Estados Unidos, no ha tenido suficiente eco entre la población civil porque nadie quiere inmolarse por un régimen que rechaza. La milicia está integrada por jubilados, pensionados que hacen función de patrullaje y vigilancia en los parques. La mayoría de milicianos son de la tercera edad, poco capacitados físicamente para ejercer actividades militares.
Este fin de semana acudieron pocos civiles a los 284 cuarteles habilitados según se reveló en las imágenes que transmitieron las redes, especialmente las del Cuartel de la Montaña donde reposan los restos de Hugo Chávez, pese a la intensa propaganda que desplegó el régimen para reclutar a sus adeptos.

Desde la clandestinidad la líder opositora María Corina Machado, conductora del movimiento de liberación, cuestiona el llamado a cuarteles y recuerda a los chavistas que con el denominado Plan de Independencia 200 de Maduro, “te roban, te engañan, te humillan y ahora pretenden que tú salgas a defenderlos”. Machado defiende la presencia de la flota de EE.UU. en el Caribe -desplegada supuestamente para luchar contra el “narcoterrorismo”- y pronostica la pronta liberación del país.
Para Machado el alistamiento miliciano fracasó pese a las convocatorias, lo que evidenció que Maduro realmente no cuenta con más de cuatro millones de reservistas, como ha presumido en el pasado. La cifra de los funcionarios que se han registrado en el alistamiento es todo un misterio.
El gobierno de Donald Trump ha desplegado una poderosa flota naval de 8 buques destructores, dos submarinos, 10 cazabombarderos F-35, helicópteros y dos anfibios desde la base La Ceiba al sur de Puerto Rico, para combatir a las mafias de narcotraficantes en el Caribe frente a las costas de Venezuela. Y acusa a Maduro de ser el líder del denominado Cártel de los Soles, una organización de narcos vinculada a los militares venezolanos.
Las recompensas emitidas por la justicia de EE.UU. suman unos 90 millones de dólares por la captura de Maduro (50 millones), el ministro del Interior Diosdado Cabello (25 millones) y la del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López (15 millones), lo que ha despertado la codicia de los cazadores de premios de criminales.

En las últimas semanas la flota naval norteamericana ha actuado contra tres embarcaciones venezolanas en alta mar. En la primera destruyó una lancha con 4 motores fuera de borda matando a 11 individuos; en la segunda detuvo durante 8 horas para inspeccionar una lancha de pescadores donde no consiguió drogas por la que la liberó y en la tercera mató a tres tripulantes de una lancha que transportaba supuestamente fentanilo y cocaína.
Mercedes de Freitas, directora de Transparencia Internacional, capitulo Venezuela, afirmó desde su exilio en Argentina, que el 25% de la droga que se produce en el mundo transita por Venezuela hacia el exterior y esto representa unos 8.200 millones de dólares, que es la cifra del presupuesto nacional de este año. “Todo el saqueo cometido pasa por PDVSA (Petróleos de Venezuela) que viene a ser la mamá del narcotráfico y de la corrupción”.
Lo que diferencia esta vez con otros operativos antinarcóticos emprendido por Estados Unidos, es el apoyo internacional de varios países a su plan de combate como la Argentina, Francia, Paraguay, Trinidad y Tobago, entre otros, lo que debilita al régimen de Maduro en su intento de perpetuarse fraudulentamente en el poder hasta 2030.
Desde su exilio en España, Edmundo González Urrutia, quien se considera presidente electo el 28 de julio del año pasado con el 70% de los votos según certificaron el Centro Carter y la ONU, y que Maduro se atribuyó sin mostrar nunca las actas de la votación, ya prepara sus maletas para regresar “pronto” a Caracas. Afirma que “algo va a pasar” con la presencia de la flota naval de EE.UU. cerca de las aguas venezolanas, según declaró a la prensa española esta semana.
En su entrevista en Conversatorios en Casa América, programa del canal español RTVE, González sostiene que la flota naval de EE.UU. es determinante para un cambio radical en el país, incluso si Maduro se niega a abandonar pacíficamente el poder.
“Algo tiene que pasar porque un país no puede estar al vilo de una situación como la que tenemos”, dijo al referirse a la movilización de los buques y cazas F35, “es muy pero muy importante, así que algo tiene que ocurrir. No hay duda de ello”.
Según la última encuesta de Datos, publicado por el Diario Las Américas, “siete de cada 10 venezolanos apoya el despliegue de buques de EEUU, mientras que en la diáspora el apoyo es aún más contundente pues más del 95% de los venezolanos de 8 millones en el exterior respalda el despliegue militar y el 90% califica positivamente las acciones de EEUU”.
Los jerarcas del régimen y sus familias viven en total aislamiento por temor a ser atacados. Ninguno duerme dos noches seguidas en la misma cama. NI siquiera la hija del ministro de 4 soles, Yarazetd Padrino, pues tuvo que cambiar la ubicación de su lujosa boda a la sede militar de su padre en Fuerte Tiuna por la indignación provocada.
El palacio presidencial de Miraflores luce como un enclave bélico militar. La sede del gobierno, la vicepresidencia y sus alrededores en el centro de Caracas fue cercado con un fuerte cinturón de seguridad y alambres de púas. Ya no se puede transitar por esta zona de guerra bloqueada desde que la flota naval norteamericana hizo presencia en aguas caribeñas.
Los venezolanos han hecho de todo para combatir la dictadura chavista. Desde huelgas petroleras, protestas, cárceles, torturas, exilio y hambrunas hasta el éxodo de 8 millones de nacionales que han marcado la lucha de la oposición y la disidencia a lo largo de dos décadas y media de chavismo.
Los políticos descartan una intervención militar. El secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup subrayó: “Yo no creo en invasiones extranjeras porque el propio Estados Unidos ha dicho que su presencia en el Caribe sur es para combatir el narcotráfico, y el propio gobierno venezolano ha dicho aquí dentro que hay que combatir el narcotráfico. Yo no veo la antinomia”, dijo durante la celebración del 84 aniversario del «partido blanco».
Ramos Allup aseguró que 80% de los venezolanos no apoya al chavismo y es difícil que se registren en los cuarteles para inmolarse por alguien que rechazan. ”Nadie quiere ser carne de cañón del chavismo”.