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El papa León XIV inició este sábado su visita a Uruguay con un discurso centrado en la economía, la dignidad humana, el desarrollo tecnológico y las principales cuestiones sociales. Ante el presidente Yamandú Orsi y representantes de distintos sectores políticos, el pontífice defendió la necesidad de que el crecimiento económico genere oportunidades para toda la población y reafirmó la posición de la Iglesia católica contraria al aborto y la eutanasia.
La intervención tuvo lugar en la Plaza Independencia de Montevideo, durante el Encuentro con las Autoridades y la Sociedad Civil, una de las primeras actividades oficiales de su gira sudamericana, que también contempla una visita a la Argentina.
El Papa reconoció la tradición democrática de Uruguay y sostuvo que la convivencia política, el respeto institucional y la búsqueda de acuerdos deben extenderse a las relaciones entre los países de la región.
“El respeto y la convivencia que se procuran dentro de una nación han de orientar también sus relaciones con otros pueblos”, expresó.
Uno de los principales ejes del discurso estuvo dedicado al desarrollo económico y sus consecuencias sociales.
León XIV reconoció la importancia de la actividad empresarial, las inversiones y la generación de riqueza para el crecimiento de los países, aunque señaló que esos procesos deben traducirse en mejores condiciones de vida para la población.
“La creación de riqueza, la inversión y la iniciativa económica —tanto pública como privada— son necesarias para el desarrollo de un país”, afirmó.
Sin embargo, planteó que los resultados del crecimiento deben convertirse en oportunidades concretas para las personas y sus familias.
El pontífice sostuvo que la organización de la economía influye directamente en las posibilidades de acceder al trabajo, mejorar las condiciones materiales y construir proyectos de vida.
Su mensaje combinó el reconocimiento de la iniciativa económica con un llamado a garantizar que sus beneficios alcancen a los distintos sectores sociales.
León XIV también abordó el avance de la inteligencia artificial y sus efectos sobre el mercado laboral.
El Papa consideró que las nuevas tecnologías pueden ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y generar oportunidades, pero advirtió que su implementación debe respetar la dignidad de los trabajadores.
“El desarrollo de estas tecnologías debe ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y crear nuevas posibilidades, procurando que la persona que trabaja no quede reducida a una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo”, señaló.
En ese sentido, rechazó que el valor de una persona pueda determinarse únicamente por su productividad o por su capacidad para desempeñar una actividad laboral.
El pontífice sostuvo que la dignidad humana es una condición inherente a cada individuo y no depende de su rendimiento económico.
Otro de los temas centrales fue la defensa de la vida desde la concepción, en línea con la doctrina de la Iglesia católica.
El Papa manifestó su rechazo al aborto y sostuvo que la vida humana debe recibir protección desde antes del nacimiento.
“Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo”, afirmó.
Sin embargo, también señaló que la defensa de la vida debe estar acompañada por responsabilidades familiares y sociales.
En particular, reclamó el compromiso de los padres, el acompañamiento de las familias y la existencia de condiciones económicas y sociales que permitan criar y cuidar a los hijos.
“La protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables”, expresó.
Sus declaraciones se produjeron en Uruguay, donde la interrupción voluntaria del embarazo está legalizada bajo determinadas condiciones.
León XIV también se refirió a la eutanasia, recientemente legalizada en Uruguay, y reafirmó la oposición de la Iglesia a esa práctica.
Durante su intervención, puso el acento en la necesidad de acompañar a las personas que atraviesan enfermedades graves y situaciones de sufrimiento.
“La Iglesia desea colaborar con cuantos trabajan por aliviar el dolor cuando es posible y por sostener a la persona cuando este no puede ser eliminado”, manifestó.
El Papa destacó la importancia del cuidado, la asistencia y el acompañamiento de los pacientes, incluso cuando los tratamientos médicos no pueden eliminar completamente el sufrimiento.
También sostuvo que la dignidad y el valor de la vida humana deben mantenerse como principios centrales de la atención a las personas enfermas.
En otro tramo del discurso, el pontífice expresó su preocupación por la problemática del suicidio en Uruguay, uno de los países con las tasas más elevadas de América Latina.
El tema fue incorporado a su reflexión sobre la necesidad de fortalecer los vínculos sociales y acompañar a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
La intervención también incluyó un reconocimiento al funcionamiento institucional uruguayo y a la convivencia entre dirigentes de distintas fuerzas políticas.
Entre los asistentes estuvieron los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou, además de Lucía Topolansky, esposa del fallecido expresidente José Mujica.
León XIV valoró la disposición al diálogo y a la resolución pacífica de los conflictos como características que Uruguay puede proyectar hacia otros países de América Latina.
La escala uruguaya constituye el comienzo de la gira sudamericana del pontífice, que continuará con actividades en la Argentina.
Durante su primera jornada en Montevideo, León XIV combinó encuentros institucionales con actividades religiosas, entre ellas una visita a la catedral de la capital uruguaya.
Su discurso ante las autoridades dejó planteados algunos de los temas que forman parte de la agenda social de la Iglesia católica: la distribución de la riqueza, el impacto de las nuevas tecnologías, la protección de la vida, el acompañamiento de las personas enfermas y la convivencia democrática.